La antorcha de Leonel la tiene Danilo

Hablar en parábolas tiene desventajas: suscita interpretaciones diversas y contrapuestas a las intenciones del autor. Es lo sucedido con la parábola sobre la antorcha del liderazgo que quema, dibujada por Leonel Fernández con la intención de advertir, para disuadir, a sus competidores internos en el PLD; haciéndoles creer que él es depositario de simpatías mayoritarias, nacionales y correligionarias. Pero hechos y datos evidencian que quien tiene la antorcha en sus manos es Danilo, por lo que terminará siendo Fernández víctima del abrazamiento del arrebato de antorcha.

Es primera vez que Leonel está teniendo que recurrir a argumentos y subterfugios frente a su otrora par, el Presidente Medina, evidenciando su colocación a la defensiva. Recordemos que ante resultados de encuestas anteriores insinuó que el liderazgo predominante de Medina sobre él radicaba en el uso de recursos públicos, sin percatarse que auto-descalificaba del liderazgo que ostentó.

Ahora se ve compelido a competir contra antiguos discípulos y/o subalternos que aspiran brillar con luz propia apartándose del astro que le sirvieron de reflejo; a los cuales está destinado el mensaje subliminal de la antorcha, emitido con la esperanza de desanimarlos.

Estos pronunciamientos forman parte de sus afanes por desarrollar industriosa ofensiva para superar acorralamiento colocado por la administración más corrupta y deficitaria que ha sufrido la nación en su democracia reciente, constituida además, por mover tentáculos nacionales tras leyes, resoluciones y sentencias que le favorezcan y desvíen atención internacionales para desarticular críticas procedentes del escenario que reverencia. Incursiona en redes sociales cuando antes desdeñaba influencia mediática, se ofrece presencialmente ante eventos internacionales y/o tecnológicos que constituyen su preferencia.

Lo que más contundentemente confirma que la antorcha la tiene Danilo son losresultados de las encuestas Gallup- Hoy.

Ante pregunta sobre quién percibe como presidente dominicano en 2016, el empate técnico observado queda convertido en triunfo de Medina al ponderar la prohibición constitucional de repostularse, la cautela presidencial sobre su modificación y contrastes entre la pasividad danilista y el hiper-proselitismo leonelista.

Ante la pregunta de quién debía ser el candidato en el PLD, más de la mitad de sus correligionarios consideraron debía ser Medina, a pesar de la prohibición constitucional; mientras que solo el 18% de ellos, es decir casi tres veces menos, consideraron a Fernandez; cuatro veces menos que lo que éste disponía en 2006, a dos años de próximas elecciones.

Nos encontramos en un franco proceso de declinación de Fernández frente a Medina, cuyo Gobierno cuenta con una aprobación que éste nunca alcanzó.

Las expresiones de la parábola sobre la antorcha que quema terminarán pues siendo aplicables al autor de la misma.