La apuesta por una lógica política democratizadora

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La generalidad de dirigentes, hacedores de opinión y analistas políticos coinciden en la idea de que nunca como ahora la oposición había tenido tanta posibilidad de alzarse con el control de las principales instituciones del Estado en las elecciones del próximo año. Tanto mediciones como lecturas/percepciones de la presente coyuntura sirven de sostén a la referida idea. Pero, existen diferencias en cuanto a las causas que han determinado esta auspiciosa situación de la oposición y de su potencialidad. Algunos, erróneamente, reducen la auspiciosa situación de la oposición al colapso del PLD, otros reducen su potencialidad por las alianzas que esta ha hecho.
Cierto es que la catástrofe del PLD ha sido factor importante para situar donde realmente están las posibilidades de la oposición. Pero esta variable ha podido aprovecharse porque previo a ella se produjeron diversos hechos que, a pesar de la persistencia de muchos en negarlo, porque la oposición a los gobiernos del PLD, se expresó en esa tenaz resistencia de voces independientes y en diversas colectividades políticas, a la vocación absolutista y corruptora de ese partido. También en las denuncias, artículos, documentos/denuncias de destacados líderes de opinión e intelectuales (independientes y de partidos) a través de los medios radiales, televisivos, escritos y digitales durante años en una sostenida batalla contra los desmadres del gobierno y su partido.
A veces, la casualidad determina algunos hechos políticos, pero la oposición está donde está no por casualidad. Quienes participamos en las marchas de Marcha Verde vimos que estas fueron momentos en que juntos, marchaban los principales dirigentes de prácticamente toda la oposición, de diversas organizaciones locales y de diversas colectividades políticas/sociales. Esa práctica y esas batallas en la esfera de las ideas han sido determinantes para que se pueda aprovechar la catástrofe del PLD. Pero hay más, la generalidad de las organizaciones políticas y sociales del país, han hecho conciencia de que la gente tiene una idea topográfica del poder.
Eso quiere decir, que no pasan de ser irrelevantes o simplemente políticamente inexistentes aquellas personas o colectividades político/sociales que no tengan presencia en las instituciones donde se toman las decisiones que conciernen a las comunidades: el Congreso, el Ejecutivo y sobre todo en los ayuntamientos. Esa conciencia creada, unida a la firme voluntad de ponerle fin al reinado de la impunidad y la impudicia en las instituciones del Estado, es lo que ha llevado a una diversidad de organizaciones político/sociales de la oposición a tejer diversos espacios de alianzas o acuerdos que pueden ser determinantes para que esos sectores hagan real las perspectivas de ser poder en el 2020. Eso, constituye una oportunidad de crear una lógica política de cambios democratizadora de este país.
Tanto el Congreso como los ayuntamientos que tendrían la oposición tendrán sus falencias, pero tendrían menos si muchos destacados comunicadores, intelectuales y personalidades hubiesen aceptado las candidaturas que el PRM y otros partidos ofrecieron para diversas instancias, y que con legítimo derecho aquellos rechazaron, pero aun así esas instituciones estarán sometidas a una lógica política que en tanto potencialmente democratizadora, podrían tener un rol diferente al que hasta hoy han tenido. A ese propósito, Luis Abinader ha mantenido y ampliado, su discurso de cambio sobre la importancia de una Justicia y un Congreso independientes y de nuevo relacionamiento entre Ejecutivo y ayuntamientos.

Decir lo contrario es tener una pobre lectura de una coyuntura con la potencialidad de ser realmente democratizadora.