La arrabalización de Las Terrenas

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En la década del 50 y siguientes del siglo pasado, Las Terrenas era el paraíso de los brujos de la península de Samaná, a donde acudían decenas de personas  interesadas en conocer su destino, para consultarlos. El acceso era por mar en frágiles yolas o goletas.

La bella playa de Las Terrenas continuaba medio desconocida, cuando todavía a los dominicanos no se les había despertado la admiración por la Naturaleza.

A finales de la década del 60 llegan los primeros pioneros de Bonao, descubriendo la belleza de la zona y atrayendo a sus amigos, que accedían por una peligrosa y precaria carretera de montaña hasta ese paraíso.

Esa vía permitía admirar los paisajes marinos, que se presentaban a la vista de los que se arriesgaban a disfrutar de las playas. La actividad de los brujos decayó perdiendo su supremacía folklórica, con el surgimiento del interés turístico por la zona. Son varios kilómetros de playa de blanca arena, pero muy sucias, que desde Cosón hasta Portillo cautivan para siempre a quienes las visitan por primera vez.

A finales del siglo pasado, y en lo que va de éste, Las Terrenas ha experimentado una explosión urbana de sorprendente dinamismo en construcción de hoteles, establecimientos variados y el surgimiento de proyectos inmobiliarios de alto costo.

 Son muchos los extranjeros que se ven como propietarios de hoteles restaurantes, alquiladores de equipos marinos, etc. Todo ese avance se ve enmarcado por calles polvorientas, edificaciones cubiertas por ese polvo que diariamente se tiene que respirar.

El empuje de la zona lo confirma la presencia de una eficaz empresa privada de generación eléctrica.

Turismo ya construyó el sistema sanitario y de agua potable.

Los hoteles, que tímidos surgían en la década del 80, se han reproducido en varios, que con escaso número de habitaciones, en comparación a otros resorts, resultan adecuados y con una demanda creciente con las operaciones del aeropuerto de Catey. Esas actividades del aeropuerto crecerán cuando se construya la carretera desde Rincón de Molinillos hasta Las Terrenas, desechando la peligrosa vía de acceso que languidece por falta de mantenimiento. Hoy existe una explosión inmobiliaria de alta calidad, pero también hay las de más bajo costo, que ya arrabalizan a la población, en donde los bancos comerciales ofrecen sus servicios en modernas edificaciones de atractiva arquitectura.

Se debe monitorear el crecimiento de Las Terrenas, por la caótica forma de cómo se está realizando en lo que era en la década del 80, con estrechos senderos, abiertos por la osadía de visionarios del futuro de la zona. Transitar hoy en día por sus estrechas calles de una vía, sin posibilidad de un adecuado estacionamiento, convirtiéndose en un torturante fastidio en los fines de semana, por la gran afluencia de visitantes y es mayor ahora con la entrada en servicio de la carretera a través de Los Haitises.