La artesanía tiene su espacio
en la Feria del Libro

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POR MARGARITA QUIROZ
Sí aún no ha tenido la oportunidad de darse el “baño de cultura” que implica visitar la VIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2005, a parte de recorrer todas las casetas y, por supuesto, comprar las publicaciones de interés, no dude en pasar por el pabellón de artesanía.

Una forma fácil de llegar es entrando por la César Nicolás Penson y justo en el lateral izquierdo de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña está está este interesante pabellón, conformada por una seis casetas.

Artesanos procedentes de diferentes rincones del país se han empeñado para ofertar, al visitante de esta fiesta cultural, todo lo que la imaginación les ha permitido elaborar.

Una de las novedades de este año son los sonajeros gigantes elaborados a base de tronco de madera, soga y caracoles de diversas formas y tamaño.

Los troncos de maderas con incrustaciones tainas o en barro también forman parte de las novedades en artesanía. Por igual, las lámparas de techo y mesa en pajillas, ofertadas en la caseta del Centro Nacional de Artesanía (CENADARTE).

Pero en definitiva, en este espacio los amantes del arte pueden disfrutar y reencontrarse con la verdadera esencia de la artesanía criolla. Son piezas elaboradas en barro, jícara de coco, hierro, pajilla, cuero, madera y telas que recrean el modo de vida de las diferentes localidades del país de donde vienen estos labradores.

LAS OFERTAS

El artesano Daniel Núñez, procedente de San José de Ocoa, exhibe en el área de artesanía de la Feria Internacional del Libro una diversidad de artículos creados en madera, entre los que figuran carritos antiguos, barcos, aves, cucharas, cajas y cofres. Pero además exhibe, al igual que otras casetas, las tradicionales figuras taínas representadas a través de cemíes, platos decorativos y marcos de espejo.

A parte de los artículos mencionados en este espacio, se pueden encontrar muñecas de trapo y saco, payasos, casitas, sillas, coladores, cuadros, pájaros, carteras en cuero, mesas, crucifijos y figuras en cerámica. En tanto que los precios, según los vendedores, oscilan entre RD$40 a RD$25.000.

En este pabellón también se pueden encontrar aretes, anillos, pulseras, accesorios para pelo, sandalias, en fin, un poquito de todo para todos los gustos.

Un espacio para aprender

Si usted tiene inclinación por el arte y aún no ha podido expresar su creatividad, aún dispone de cinco días de feria para aprender alguna que otra manualidad. Y es que, aparte de ver y comprar, en el pabellón de artesanía se puede aprender a hacer figuras en barro, yeso, talla en madera, modelado en arcilla, repujado en piel, alfarería, cerámica y pulido de ámbar.

ORIGEN Y CARACTERÍSTICA DE LA ARTESANÍA CRIOLLA

La artesanía dominicana se caracteriza por el uso de colores fuertes y materiales naturales que abundan en la isla. Materiales como la caoba, maderas semipreciosas, el metal, el coco, el barro, quedan transformados en bellas esculturas, cofres, objetos decorativos, muebles y una innumerable cantidad de objetos.

Diversas pinturas reflejan las costumbres del dominicano y cada una de ellas lleva plasmada los colores y escenas de la vida cotidiana.

El arte corre por las venas de los dominicanos como parte esencial de sus vidas, manifestándose en aspectos simples de las mismas.

La pintura y escultura dominicana empezaron su desarrollo con la emigración de artistas e intelectuales españoles, que huyendo de la guerra civil española se establecieron en el país.

A través de su influencia nació la Escuela de Bellas Artes y desde entonces el arte dominicano ha dado frutos magníficos en pintores y escultores reconocidos tanto nacional como internacionalmente.

La herencia artesanal data de tiempos de los taínos, artesanos por naturaleza, y prevalece con la manufactura a la manera taína de bateas, higüeros, hamacas, macutos y cestos, los cuales son piezas importantes del trabajo manual dominicano.