La artrosis: sus causas y soluciones

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La artrosis o enfermedad degenerativa articular, es la más común de las enfermedades articulares. Ocurre con más frecuencia en personas de edad media y ancianos, afectando el cuello, la región lumbar, rodillas, caderas y articulaciones de los dedos.

Aproximadamente el 70% de las personas mayores de 70 años muestran evidencia radiológica de la enfermedad, pero sólo desarrollan síntomas la mitad de ellos. La artrosis también puede afectar a articulaciones que han sido previamente dañadas por sobreuso prolongado, infección o una enfermedad reumática previa. Los pacientes con artrosis padecen dolor y deterioro funcional.

La artrosis acontece cuando se degenera el cartílago articular. Las causas de deterioro del cartílago son múltiples. Sabemos que algunos tipos de artrosis son hereditarios, incluida la forma más común que ocasiona deformidad de los nudillos y en la que se ha encontrado una anomalía genética específica. Esta anomalía origina un cambio en uno de los componentes básicos de las proteínas, llamados aminoácidos, que origina un deterioro prematuro del cartílago. Múltiples trabajos de investigación se ocupan de esta anomalía genética, y también de nuevos métodos para estudiar las células, la química y la función del cartílago. Todos estos esfuerzos están produciendo un rápido desarrollo de nuestros conocimientos sobre la artrosis. El tratamiento de la artrosis incluye medidas farmacológicas y no farmacológicas dirigidas a aliviar el dolor y a mejorar la función articular.

El tratamiento farmarcológico debe de comenzar por el uso de analgésicos simples, pudiéndose añadir después antiinflamatorios no esteroideos (por ejemplo Ibuprofeno y Naproxeno sódico ) o plantearse la administración intraarticular (infiltración) intermitente, de córticoesteroides.

El tratamiento no farmacológico incluye la educación del paciente, ejercicios para recuperar el movimiento articular e incrementar la fuerza muscular y la capacidad aeróbica, reducción del peso sobre las articulaciones dolorosas y aplicación de calor y frío para mejorar el dolor.

Consejos sobre la artrosis

1. Controle su peso. Las libras de más hacen que la enfermedad progrese.

2. Aplique calor o frío. Ponga una bolsa de agua caliente o una almohadilla eléctrica sobre la zona afectada.

3. Utilice fármacos específicos. Analgésicos preferiblemente recomendados por su médico de cabecera.

4. Mejore su postura. Trate de dormir en una cama plana.

5. Haga ejercicios. Proteja la articulación y mejore la fuerza muscular: camine o pasee en bici y repose cada cierto tiempo.