La belleza del istmo de Samaná

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Hace miles de años, la península de Samaná estuvo separada de la isla Hispaniola por un brazo de mar que comunicaba las dos bahías, pero los grandes arrastres de sedimentos de las crecientes del río Yuna, poco a poco fueron tapando ese canal, hasta convertirlo en tierra firme y darle oportunidad, en el siglo XXI, a preparar la península para una explosión turística de un promisorio y rentable desarrollo.

Desde mediados de la segunda mitad del siglo pasado, la península de Samaná experimentó su despertar turístico, ya que desde 1968 se realizó la transformación urbana más importante que se había hecho hasta la fecha y se construyó una carretera, que con grandes vicios de construcción permitió el acceso desde Nagua a lo que sería un polo turístico en embrión para miles de visitantes.

La construcción de la carretera a Las Terrenas y de ahí a El Limón y Samaná, junto a la carretera a Las Galeras, crearon las condiciones de ambientar un escenario que aprovechara las bellezas paradisíacas de la zona.

La fallida construcción del aeropuerto cerca de Arroyo Barril, por su inadecuada ubicación y el natimuerto puerto marítimo del mismo nombre, no desanimaron a las autoridades y a los empresarios con la construcción del aeropuerto en El Catey hace pocos años. A la vez ha ocurrido una renovación urbana en Samaná con el hermoso conjunto victoriano, que es el atractivo en su malecón.

Los hoteles en Las Galeras y el rescate de los hoteles originales como el de Cayo Levantado formaron la infraestructura para que el aeropuerto internacional esté ocupado con la llegada de visitantes, que todavía tienen el inconveniente de carreteras en mal estado y peor mantenidas, como ocurre con la peligrosa vía de montaña que va desde Sánchez a Las Terrenas, cada vez en peores condiciones.

Es indudable que los atractivos que la Naturaleza sembró en esa península han sido puntuales para que los humanos los aprovechen en toda magnitud y lo están haciendo con un desarrollo medio caotizado, proporcionando tardíamente las obras de infraestructura esenciales, en especial con el incremento de la oferta de habitaciones de hoteles para superar en la actualidad las 2,100 habitaciones. La situación es muy distinta a lo que sucedía en la década del 90 con hoteles semi destruidos y acceso precario.

Es importante que la codicia no obnubile a los que tienen la responsabilidad de asegurar el turismo de la península. Cuando se complete la construcción del acueducto y sea una realidad la carretera Rincón de Molinillos-Las Terrenas-Samaná, entonces estarán ya aseguradas las condiciones, que hoy en formación están atrayendo grandes inversiones inmobiliarias y de nuevos hoteles, que garantizarán el número necesario de habitaciones para una masa humana que ha visto en las bellezas de Samaná, la mejor oportunidad de descansar y conocer el Caribe tropical.