La brava naturaleza le quita la máscara a la modernidad de SD

La otra cara de Santo Domingo, la que se oculta detrás de callejones y debajo de los puentes, sale a flote cada vez que la furia de la naturaleza desborda ríos y cañadas y anega las viviendas de los más vulnerables, de los que tienen como patio, en este caso, a los ríos Ozama e Isabela.

En toda esa ribera, que acoje a La Barquita, La Ciénaga,   La Zurza,  Los Guandules, Gualey, La Lata, La Lechuga y La Cucaracha, viven cientos de  familias cuyo denominador común es la pobreza.

Ayer, cuando la masa nubosa de la tormenta Isaac todavía impactaba territorio dominicano, se abrió el telón para poner de nuevo en escena el sempiterno drama social.

A partir de hoy la atención oficial se concentrará en esos barrios. Volverán los planes, las promesas, las dádivas, las esperas… hasta la próxima tormenta.