La campaña las hacen los políticos

JOSÉ MANUEL GUZMÁN IBARRA
La campaña la hacen los políticos. Esta campaña, particularmente, no me parece ser la más violenta ni la más dura. Tendría uno que tener 18 años y estar presenciando la primera elección dominicana para poder afirmar que ésta es más negativa que campañas anteriores.

Sin embargo, todos aspiramos a que el debate sea algo más que diatribas y argumentos Ad homini, simplemente porque no nos hace mejores. No se construye ciudadanía con la difamación, ni se construye una mejor sociedad desde el argumento en negativo. Más bien lo contrario.

Es importante, sin embargo, entender las razones de la campaña negativa. Si fueran inefectivas como medio, nadie las usara. Es evidente que para el político es una herramienta que puede darle resultados. Lo que se busca es destacar un rasgo o unas acciones que el adversario no muestra. Ese mecanismo tiene sus riesgos. El argumento negativo suele ser un boomerang peligroso que se devuelve contra quien lo arrojó.

La campaña negativa tiene una ventaja para el elector, quizá la única, al mostrar de qué son capaces los que la usan y los que la reciben. El electorado en cada caso puede valorar las acciones y reacciones de los candidatos, su apego a la ética y su inteligencia emocional. El electorado en cada circunstancia decide si es importante o no la campaña negativa y puede (y de hecho lo hace) dejar de lado los argumentos negativos y castigar al que lo esgrime. Ejemplos sobran.

Más preocupantes que las campañas en negativo es que sirvan como excusa para no elegir. Es deber de cada quien identificar los conceptos y las ideas. Somos lo que pensamos, y pensamos lo que hacemos. El medio y la forma ya es una cuestión de estrategia que puede resultar fallida o correcta para un candidato. Al elector le toca separar paja del trigo. La campaña es cosa de los políticos…pero la política es cosa de todos. Si los políticos no elevan el debate debemos ser más exigentes en descubrir, aún en lo que no dicen, qué nos conviene como electores y como país.

Hay que dejar la campaña a los políticos, mientras recobramos el espacio público. Los medios pueden jugar un rol importante en lograrlo.