La cebolla: una bomba de salud para tratamientos efectivos

Se sabe del uso de la cebolla desde los druidas (sacerdotes-brujos de los galos y britanos prerromanos). Ya los Egipcios la usaban antes de la llegada de los hebreos a sus tierras; pinturas, murales y momias lo atestiguan.

La composición de la Allium Cepa L o cebolla es como sigue: como componente principal figura el Disulfuro de alilpropilo, un aceite esencial azufrado también presente en el ajo. Otros componentes son los Tiosulfatos, amonoácidos sufurosos de la familia de las sulfamidas, que posee propiedades antibacterianas tan poderosas como las penicilinas, también posee Fósforo, Potasio, Ácido salicílico, Secretina, Glucoquinina y vitaminas B y C.

La cebolla aumenta la producción de jugo gástrico y, por ello, su capacidad de digestión y disociación de las proteínas. También aumenta la producción de jugos intestinales, exterminando bacterias patógenas del intestino causantes de putrefacción, inflamaciones y focos purulentos. Además estimula el desarrollo de colibacterias normales.

Actúa en el metabolismo del azúcar, como la insulina del páncreas, gracias a la glucoquinina que posee.

La cebolla además es diurética, tiene efecto hipotensor, es decir que ayuda a regular la presión alta, por su alto contenido de Potasio.

Es efectiva en el tratamiento de catarros, bronquitis y neumonías, además de ser útil para la eliminación de lombrices (áscaris) y oxiuros (bichos), sobre todo en niños.

También es un potente antianémico.

Ayuda a formar sangre

Se cita con frecuencia la capacidad hematopoyética de la cebolla, debido a:

1. Acción directa en la médula ósea

2. Efecto beneficioso en la función intestinal de donde se absorven los nutrientes.

3. Su contenido de vitaminas B1, B2, B3, B6, Hierro y Fósforo.

Contra Neumonías

La cebolla es una de las favoritas para afecciones respiratorias, pues esta ayuda a expertorar las flemas y calma la tos y la irritación.