La CIA y Bin Laden

WASHINGTON (AFP).- Los esfuerzos de la CIA para neutralizar a Osama Bin Laden antes del ataque del 11 de setiembre de 2001 fueron obstaculizados por ambiguas instrucciones de las administraciones Clinton y Bush sobre el objetivo: Matar o capturar al jefe de Al Qaida, según una comisión investigadora sobre los atentados.

Bin Laden escapó de la captura en varias ocasiones, mientras los esfuerzos estadounidenses para detenerlo se vieron entorpecidos por la falta de buena información y el exceso de confianza en los afganos, según la Comisión Nacional sobre Atentados Terroristas, que este miércoles realiza su segundo día de audiencias públicas con funcionarios de la administración de Bill Clinton y de George W. Bush.

“En el caso de Bin Laden, Estados Unidos no tenía funcionarios de inteligencia ni diplomáticos en Afganistán”, informó la comisión, subrayando lo difícil de la tarea que tenían ante sí los funcionarios estadounidenses.

A pesar del informe crítico, la comisión elogió a la CIA por su temprana identificación de Bin Laden como una amenaza vital para Estados Unidos.

“Antes del 11/9 ninguna agencia hizo más que la CIA para atacar a Al Qaida, trabajando de día y de noche”, indica el informe de la comisión, que destaca que los funcionarios tenían en su mira a Bin Laden desde 1996, y crearon una unidad especial para detenerlo cuando aún era un financiero de los terroristas en Sudán.

Cuando Bin Laden salió de Sudán y se radicó en Afganistán, la CIA aumentó sus esfuerzos para capturarlo y desarrolló una red de agentes para recopilar información dentro del país sobre las actividades del líder de la red Al Qaida y su paradero, siempre según el texto.

A pesar de esas medidas, los esfuerzos no dieron resultados por al menos tres años y desilusionaron a varios altos funcionarios de la CIA.

El informe indica que el director de la CIA, George Tenet, dijo que las posibilidades de éxito de la misión de su agencia en Afganistán antes del 11 de septiembre de 2001 eran de 10% a 20%.

Los esfuerzos de la agencia fueron también obstaculizados por desacuerdos en torno a si capturar vivo a Bin Laden o asesinarlo.

“Los altos funcionarios del NSC (Consejo de Seguridad Nacional) nos dijeron que creían que las intenciones del Presidente (Bill Clinton) eran claras: Quería muerto a Bin Laden”, indica el documento.

Pero en “ocasiones sucesivas el presidente Clinton emitió directrices (…) para capturar vivo a Bin Laden si fuese posible”.

Samuel Berger, ex consejero para la Seguridad Nacional de Clinton, rechazó esa noción de ambigüedad y expresó a la comisión que “no podía haber ninguna duda sobre la intención del presidente Clinton cuando envió 60 misiles de crucero Tomahawk contra Bin Laden en agosto del ’98”.

“Les puedo asegurar que no fue para entregarle una orden de arresto” a Bin Laden, agregó el ex alto funcionario de la administración demócrata.

El informe detalla varios intentos fallidos de grupos afganos que colaboraban con la CIA para detener a Bin Laden, y describe una decisión para utilizar naves no tripuladas para bombardear los campamentos en los que se creía que el líder de Al Qaida estaba escondido.

Internamente algunos funcionarios de la CIA expresaron frustración por el lento avance de los esfuerzos para detener a Bin Laden, mientras agentes de inteligencia interceptaban mensajes que indicaban que en el verano (boreal) de 2001 “se planeaban múltiples, posiblemente catastróficos ataques terroristas contra intereses estadounidenses en el extranjero”.

El lento avance en las gestiones de detención, combinado con la urgencia creciente de la amenaza, llevaron al panel a cuestionar por qué la CIA no hizo esfuerzos más agresivos para detener a Bin Laden y a la red Al Qaida.

“Si funcionarios a todos los niveles cuestionaban la efectividad de la estrategia más activa que los hacedores de política empleaban para derrotar al enemigo terrorista, la comisión debe cuestionar por qué la estrategia no se cambió durante el período previo al 11/9”, indica el documento.