La ciudadela de Goñicutac,
una nueva propuesta turística peruana

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CERRO DE PASCO, PERÚ, EFE.- La ciudadela pre-inca de Goñicutac, en el corazón de los Andes peruanos, se apresta a deslumbrar a los visitantes con sus enigmáticas construcciones y la belleza del paisaje que la rodea. Goñicutac es un lugar prácticamente inexplorado de la región de Pasco, 400 kilómetros al este de Lima, donde las autoridades invertirán más de 45.000 dólares en investigación y restauración para potenciar esta nueva propuesta turística de Perú.

Se supone que esta ciudadela sagrada para los antiguos habitantes del centro de Perú fue construida hacia el 1200 de nuestra era por los “Yaros”, un pueblo de guerreros influenciados por la cultura Wari (siglos VIII a XII).

Ubicado sobre una montaña que domina la quebrada de Chaupihuaranga y el centro poblado de Rocco, para llegar hasta el lugar hay que descender tres horas, a partir de Pasco, por un territorio de contrastes geográficos y climáticos.

Se pasa desde los 4.600 hasta los 3.600 metros sobre el nivel del mar, sobre carreteras rurales con profundos abismos y paisajes de belleza abrumadora.

El alcalde de Rocco, Ángel Jiménez Fernández, afirmó a EFE que la zona arqueológica será investigada y restaurada a partir del próximo julio, ya que el Gobierno regional de Pasco ha destinado 150.000 soles (45.180 dólares) para que allí trabaje un arqueólogo del Instituto Nacional de Cultura.

Goñicutac forma parte de los grupos que se asentaron en la quebrada de Chaupihuaranga a fines de la era Wari e inicios del resurgimiento de los grupos regionales (siglo XI hasta 1.490 de nuestra era), según se ha establecido a partir de los fragmentos de cerámica encontrados.

El lugar fue elegido por su clima templado y su posición estratégica, que permitía el contacto con diferentes regiones.

En la actualidad aloja construcciones en muy buen estado, como el Templo de la Luna, un supuesto lugar sagrado donde se realizaban sacrificios en honor a esa deidad celestial.

Las construcciones están hechas en piedras unidas con barro y rellenas de pequeñas lajas dispuestas en hiladas horizontales, además de piedras alargadas y planas rellenas con argamasa de arcilla en los techos.

Asimismo, el lugar cuenta con canales de irrigación, alimentados por medio de conductos subterráneos, e infraestructuras tanto civiles como religiosas.

Goñicutac también dispone de un sistema de caminos con gradas de piedra que conducen a una portada de ingreso, plazuelas, calles, pasadizos, “chullpas” (mausoleos) funerarios para entierros colectivos e individuales, sistemas de andenes en terrazas y almacenes.

También existen construcciones de forma circular que pudieron ser usados como corrales para cuidar a las llamas que sirvieron como animales de carga, de sacrificio y para consumo.

“Somos conscientes de la importancia de este sitio y sabemos que a los amigos turistas los debemos recibir como hermanos”, comentó Jiménez Fernández.

El regidor de Rocco, Inocente Fernández Ayala, añadió que en 2002 el lugar fue declarado “patrimonio cultural arqueológico de Pasco”, lo que le confirió la condición de zona intangible.

“Tenemos la esperanza de que se convierta en un medio económico para la población, ya que el turismo es la industria sin chimeneas. Ahora nos visitan turistas de la región, pero esperamos que vengan de todo el mundo”, comentó el regidor.

Pero esta ciudadela no es el único atractivo de esa región de Pasco, ya que los visitantes pueden además visitar en la zona los complejos arqueológicos de Torreón Cumpinvilca, a 3.650 metros sobre el nivel del mar, y de Ichugan.

La visita al lugar se completa con una parada en los baños termales de Tambochaca-Villo, que datan de la época incaica y que son conocidos por sus propiedades medicinales, a sólo cinco kilómetros de la localidad de Yanahuanca, capital de la provincia de Daniel Carrión.

Se pueden apreciar también los restos del famoso camino Inca (Capac Ñam) que luce totalmente pavimentado con piedras y se pierde en las alturas hacia Huanucopampa, una gran ciudad de la provincia que los habitantes del imperio conocían como Chinchaysuyo.