LA COLUMNA DE HORACIO

Cuenta regresiva hacia el cese de la campaña
Felices los políticos porque avanzan hacia el día de las definiciones, el 16 de mayo. Pero feliz también el resto de esta parte de la humanidad que quiere ver que desaparezca el motivo de la verbo-diarrea propagandística  conectada a las aspiraciones,  la que generalmente llega  hueca de significación  y verdades y llena de dicterios.

Nunca se había gastado tanto para sustituir el debate verdadero por una cháchara  para emocionar a la gente; no para que piense, analice y tome decisiones inteligentes. Pero estimular a las masas a reflexionar sería lo último que convendría a un político criollo si quiere perdurar.

¿Se imaginan lo  que significaría que los partidos invirtieran todo el tiempo de la campaña a enseñar y a estimular a las multitudes para que traten de ver más allá de sus narices? A que examinen con lógica y exigencia a los postulados ya  sus postulantes en función de las  contradicciones  y manipulaciones en que incurren para tratar de que las duras necesidades de los ciudadanos ordinarios se conviertan en ganas de votar.

La verdadera revuelta popular no alcanzará dimensiones por el hecho de que el Falpo llame a la lucha ni por que algún derrotado en comicios se soliviante, frustrado porque estaba absurdamente convencido de que iba a ganar las elecciones.

La imbatible sublevación ocurriría el día previo a cualquier 16  en que de repente una inmensa mayoría cobrara conciencia, convenciéndose  de que siempre son los votados los que ganan; no los votantes.

Lo bueno de  esta cuenta regresiva es que nos conduce hacia la cuatrienal expiración, al menos momentánea, de las atroces luchas por  el disfrute de las ubres de la Res-pública.