LA COLUMNA DE HORACIO

Cambiándoles el mundo a quienes vendrán después
Uno de los dilemas del presente sería cuáles van a desaparecer primero: los granos, más codiciados ahora por el boom de hacer combustibles con ellos, o los automóviles. Para mí que este afán por “desgranar” pondrá en peligro hasta a los hombres.

El that question no será ya “to be or not to be” sino: me desayuno o le echo etanol al tanque del vehículo?

Ya comienza a comprenderse que en eso de encrucijadas, el doctor Fernández es el verdadero presidente visionario: o se mudan todos para Villa Mella por falta de gasolina, o esperan a que hagamos la segunda, tercera, cuarta y quinta  líneas del Metro. A lo cual no es ajeno de ningún modo la lógica nacional.

Otros duraron en el poder lo suficiente para haber llenado el país de ferrocarriles pero por desgracia  prefirieron llenarlo de cadáveres.

¡Qué felicidad que la pasión  de un gobernante contemporáneo sea transportar gente que respire…  sin terminales en la otra vida.

¡Y qué ocurrirá cuando se descubra que los plátanos, además de la caña de azúcar, le confieren gran rendimiento al motor?

¿O cómo se harían  muchos  ciudadanos el día en que Brugal, Bermúdez, Barceló y las cervecerías se pusieran de acuerdo para concentrar su producción en algo que energice a las máquinas en vez de a los espíritus, lo cual ocurriría cuando ya los vinos y el whisky fueran imposibles de comprar?

A nuestros descendientes les espera un país sin tostones, mangú y colmadones.

La mayoría de los dominicanos del presente agradecería mucho que ese nuevo capítulo de la humanidad no le tocara.

horacio@hoy.com.do