LA COLUMNA DE HORACIO

Cómo construir avenidas que duren toda la vida
En el singular caso de la vía capitalina que honra el nombre del expresidente Jacobo Majluta, lo que en realidad ha estado durando para siempre es su construcción, no la obra culminada propiamente  dicho.

Y en cuanto a lo que significa honrar, el asunto es relativo. ¿Aspiraría cualquier  digno personaje de la historia a que su paso por la existencia terrenal deba ser recordado en injusta y ofensiva relación con los muchos pasos errados que se han dado para construir una avenida?

Avenida que aun sin terminar, hará como diez años o más, se desfiguró. Tal fue la propensión a sufrir daños con que nació, evidentemente relacionados con lo fallido del diseño y la mala calidad de los materiales  de la construcción, que desde entonces no hubo temporada de lluvia que no dejara allí su impronta.

Tampoco han faltado en el lugar las improntas (buenas y malas) de los gobiernos que se sucedieron desde que a alguien se le ocurrió hacer la mentada avenida. Como se ha dañado tan pronto la han terminado, cada administración del Estado, a lo largo de más de un decenio, ha podido demostrar allí lo diligente que podía ser para reconstruir, pero también lo rápido que el agua podía llevarse lo que pésimamente construían.

Se dice que ya, finalmente, la avenida Jacobo Majluta está casi “perfectamente”  lista. Si al acto inaugural no faltara ninguno de los realizadores que por el lugar pasaron, aquello resultaría un homenaje unificado de la sociedad representada por todos los grandes partidos y hacedores de obras de corta duración.

horacio@hoy.com.do