LA COLUMNA DE HORACIO

Sin tiempo para el Presidente
Zulú,  el desyerbador del vecindario, no le va a prestar gran atención al discurso del Presidente  mañana miércoles, algo que deduzco por su estilo apegado a lo inmediato.

Si en la casa de la Familia Pérez, aquí cerca, hicieron un tremendo asado el día anterior, en el foco de la atención de nuestro jornalero lo que hallaríamos es una ostensible presunción de abundancia en las raciones que solo habría que calentar. Se trata de anfitriones de primera y todo sobra si hay invitados. Ahí está el beneficio grande para Zulú.

Por demás, he podido saber que este hombre de la jardinería no reside a orillas de ríos. No calificaría para damnificado con derecho a compensación, y ningún señor de los que van por ahí repartiendo tarjetas Solidaridad, fundas de comestibles,  donaciones de la Primera Dama, y  sobre todo promesas de llevar gente  al paraíso, le ha pasado por el lado en los últimos meses.

Zulú está pues fuera de todos los favores del oficialismo, algo que para muchos pobres es como estar fuera del país también.

En esta vida de “dando y dando”, el inefable jornalero tiene que conformarse con hacerme caso a mí, no a un mandatario. Sabe que después de derribar un poco de follaje, amontonar hojas para el camión compactador y, a plena tarde, roncar por dos horas a la sombra del almendro, podrá volver a su casa con unos cuantos pesos para las deudas de pulperías, más dos camisas enteritas que ya no me sirven… y una batería de carro que deseché pero que, según él, “todavía se le pueden sacar unos cuartos”. Aunque el Presidente hable  de metros, Villa Mella y chicharrones, Zulú estaría más atento a los  trozos de bistec que suele heredar en la casa de Los Pérez. No se podría negar que es mejor carne. 

horacio@hoy.com.do