LA COLUMNA DE HORACIO

Allá gripe; acá pulmonía
Augúrase que en menos de un año habrían de sentirse en el Caribe las turbulencias de una recesión con estancamiento en la economía de Estados Unidos, y si por aquellos lares el quebranto va a ser grave, en estos lados no bastaría con amarrarse el cinturón. Habría que hacerlo también con los estómagos.

Existe entre el rico norte y el modesto solar antillano una estrecha relación de dependencia, y no solo porque una buena parte de los ex convictos de la Unión pasan a retiro indefectiblemente en esta isla de playas y sol, sino porque también desde estas soleadas playas les llega a ellos una mercancía, odiosa y negativa, pero de gran valor comercial e intensa demanda.

Es múltiple el contacto norte-sur. Con lo que gana alguna gloria beisbolera criolla  de Grandes Ligas en un año se podrían construir por lo menos dos buenos hospitales aquí.

Lo malo es que los “players” solo pagan impuestos más allá del Río Bravo y la mayoría, con el tiempo, dejan finalmente hasta de ser dominicanos.

Sin el empuje de las remesas, tanto de las que llegan de manera formal como las que se traen para lavar, el dólar volvería al sesenta por uno, de manera que ciertas malas situaciones como las creadas por Hipólito  podrían volver sin que él tenga que reelegirse a través de terceras personas.

Lo peor es que esa fuente de divisas remesadas se secaría en perjuicio de miles de familias de pocos recursos cuando ya la campaña haya pasado y el gobierno no tendría necesidad de multiplicar los panes y los peces de las tarjetas y los subsidios con fines clientelares. La crisis vendría de fuera pero los factores que la agravarían ya están con nosotros.

horacio@hoy.com.do