LA COLUMNA DE HORACIO

Confrontación de pretéritos
Una campaña electoral viene ser en parte un intercambio de disparos verbales en el que las partes tratan de que el pasado cobre vida en declaraciones, propaganda y notas periodísticas con antecedentes.

Desde la arbitrariedad de presentar a la sociedad como dividida exclusivamente en corruptos y peledeístas que alguna vez soltó Franklin Almeyda, hasta los boches rutinarios y  más recientes emitidos por el entonces presidente  Mejía.

Un buen  expositor político de oposición sería aquel que refresque la memoria colectiva y ponga en actualidad  al célebre PEME, como respuesta  a las andanadas que atribuyen densas sombras a operaciones inmobiliarias del candidato del PRD.

Como se trata de contendientes de partidos con gruesos averages y notables pretéritos, en este debate tendrían que aparecer más adelante los muertos de abril de 1984, como balance de una poblada contra la administración del PRD de entonces, en comparación con los difuntos de la Mesopotamia de San Juan atribuidos a negligencia criminal de corte peledeísta.

En esta encendida apelación a los tiempos superados, hasta muertos ilustres han danzado, como es el caso del Doctor Joaquín Balaguer; y no por lo que él hiciera o dejara de hacer.

Su puesta en actualidad  viene de lo que de él se dice ahora, en contraste con lo que antes se escribió. De villano, políticamente hablando, y tramposo electoralmente, se ha pasado a mencionarlo  como símbolo egregio, recogido y exaltado por las mismas manos, ahora presidenciales, que lo vituperaron en libros. Supongo que algún sobreviviente  de la “Era” se habrá ocupado de enviar mensajes al más allá con textos como este: “Jefe, espere su turno, que el próximo en ser lavado de culpas tendría que ser usted”.