LA COLUMNA DE HORACIO
Centro de entrenamiento para jueces electorales

Se trata de unos honorables magistrados, eso lo sabemos, que se proponen cumplir con sus deberes de  árbitros hasta el final. Lo acepto. Pero ¿alguien ya descubrió la fórmula de sobrevivir airoso al desmadre  de gente que no tiene compasión cuando quiere el poder, sea para permanecer o apoderarse, y que no exceptúa  incidentes, instancias, recursos, acumulación de sospechas ni cargos recíprocos para tratar de vencer en la competencia?

Parecería que  en la lidia de gallos existe más contención, sentido de los límites, y vocación para la condescendencia frente al  adversario.

Pocas veces el  gallero se lanza al ruedo, antes de que el combate comience a pretender un desplumaje del ejemplar contrario en busca de  pérfidos elementos  que a lo mejor aparecerían si se hiciera lo propio con el suyo.

¿Cuál es la diferencia entre una tarjeta de solidaridad de efecto retardado y otra del instantáneo? ¿No son por igual, una y otra, un nítido esfuerzo por dominar conciencias  hambrientas a base de comida?

Antes de que estos jueces se nos acaben y haya que reponerlos para futuras contiendas, deberíamos entrenar, con más sentido de la realidad, a sus reemplazantes.

En este país lo que más puede aparecer es gente que se pase de lista y zagaz y que generalmente está suelta aunque en muchos casos sería preferible lo contrario.

Llevemos  a los más conspicuos de lo taimado y del enredo que busca provecho a una sala de cátedras para aspirantes a las magistraturas comiciales y que allí hablen, libres de cargos. Con el apoyo de  sus palabras podría desarrollarse un  método ideal para descifrar las argucias  de sus iguales.

horacio@hoy.com.do