La Constituyente de Maduro vs plebiscito de la Asamblea Nacional

Raniero Cassoni.
Raniero Cassoni.

La compleja situación de Venezuela es un tema de debate político de la sociedad que busca comprender las noticias que inundan los diarios internacionales. Aunado a la expansión de una ola de migración venezolana que en la última década se hace sentir. Los gobiernos que reciben comienzan a preocuparse al registrar un alza en los últimos dos años, con la diversificación de las clases sociales, ya que antes predominaba la migración de la clase media. Al final, todos están buscando mejores alternativas de vida a la gran crisis que padece la patria de Bolívar.

La Constituyente de Maduro como propuesta política no ha calado en la población venezolana ni en la comunidad internacional. Los intentos de tergiversar el apoyo obtenido alegando horas de filas para votar en un simulacro cuyas imágenes no aparecen, o el supuesto apoyo del presidente Putin a la gestión de la revolución, cuando en realidad manifiesta la necesidad de resolver el conflicto. Son una muestra de la manipulación que busca manejar una percepción de democracia y apoyo internacional, sin develar que continuamente se están realizando amenazas a la oposición, a la disidencia y a los empleados públicos que no voten el 30 de julio.

En contraposición, la población venezolana está volcada en las calles en más de cien días de protesta. La alternativa democrática realizó una consulta popular el pasado domingo 16, con el aval del poder legislativo, para someter al electorado las próximas acciones de la Asamblea Nacional, realizando una vista pública organizada a través del sufragio directo, secreto y universal.

Las imágenes del plebiscito fueron un mensaje al mundo de la convicción de más de siete millones de personas de la necesidad de cambio, en especial; en las zonas populares donde la amenaza de grupos paramilitares no pudo intimidar la acción política y cobro el saldo de una persona fallecida. En cada país con migración venezolana se organizaron los denominados puntos soberanos, para manifestar su rechazo a la propuesta Constituyente y apoyo a una salida, en las largas filas exclamaban libertad para poder regresar algún día a su patria.La consulta fue respaldada por observación internacional, liderada por cinco expresidentes Fox (México), Quiroga (Bolivia), Pastrana (Colombia), Chinchilla y Rodríguez (Costa Rica).

Con toda la maquinaria del gobierno coaccionando a los medios de comunicación para que no informarán sobre el plebiscito de la oposición, no lograron mermar la participación. Esta semana los voceros del oficialismo realizan constantes alegorías a la consulta de la Asamblea Nacional para desacreditar el porcentaje de voto, la verbalización de su discurso denota una desmoralización de su base y la creciente presión internacional sobre la búsqueda de una salida política.

Los presidentes sin reparo diplomático exhortan con mayor ahínco la solicitud de suspender la Constituyente y dar apertura a una mesa de dialogo. En La Habana, se discute una propuesta de salida política que lleva el Presidente Santos en un tono de conciliación. Mientras Estados Unidos y la Unión Europea asoman que sancionaran al régimen de Maduro de continuar con su plan de constituir el supuesto “suprapoder” (Constituyente).

El bloque de la mesa de unidad democrática ha abierto un canal de comunicación con el chavismo disidente, para muestra de buena voluntad entre las partes es la evidente participación de la Fiscal Luisa Ortega, el diputado electo por el partido de Gobierno German Ferrer; el Mayor General Alexis López quien renuncio la secretaria general de la coordinación Fuerza Armada y Policía, entre otros. Además del compromiso de construir un gobierno de unidad nacional que incluye al chavismo disidente. Sin embargo, esta estrategia de los líderes de oposición no ha sido capaz de calmar la calle, la espontaneidad de la población lleva a seguir manifestándose contra el régimen de Maduro.

Esta situación refleja el entramado de un conflicto que requiere de una negociación política o conducirá a un conflicto permanente. Los hilos de la política diplomática en el escenario internacional están haciendo un gran esfuerzo por conciliar una salida negociada. El problema para Maduro radica en los grupos internos que se juegan el todo o nada, aquellos que no entienden la política como el lenguaje que construye el espacio público. Grupos que tienen la perversidad de destruir todo, con tal de mantener el poder. La oposición tampoco la tiene fácil al negociar, la espontaneidad de la población que pide un cambio inmediato presiona al bloque a que las condiciones de dicho dialogo estén encaminado a una pronta salida.

El mensaje enviado por el pueblo venezolano al votar en la consulta popular será recordado como un acto de rebelión. Ahora su destino dependerá de la voluntad de quienes sostienen hoy a Maduro en el poder, los militares. Los próximos días serán vitales para analizar el desenlace. Negociación, conflicto permanente o consolidación de un nuevo modelo dictatorial.