La corte perremeista se sirve con la cuchara grande, mientras los dominicanos languidecen

La corte perremeista se sirve con la cuchara grande, mientras los dominicanos languidecen

Pedro René Almonte Mejía

A finales de 1700, Francia estaba dividida políticamente en los llamados 3 Estados: el clero, la corte (la nobleza) y todos los demás.

Todos los demás era una inmensa clase sometida, sin voz. Mientras tanto a 19 kilómetros de Paris el rey Luis XVI, su esposa María Antonieta y su corte se rodeaban de extravagancia y opulencia en el palacio de Versalles.

Afuera de esos engalanados muros, la agradable sensación de dormir con la barriga llena, era cada vez menos común.

La mala administración del Estado de Luis XVI sumió  a los franceses en penurias. Un rey indolente a la vida de los desarropados y un contexto histórico agitado que traía consigo voces que se alzaban a favor de la libertad y la igualdad (la ilustración), fueron determinantes para dar inicio al amotinamiento más importante de la historia: “La revolución Francesa”.

En tanto para 1788, la inflación y el hambre llegaban a niveles insospechados por las equivocadas políticas económicas del rey.

Al año siguiente, el rey Luis XVI ya se sentía amenazado por la insurrección y como aun controlaba el ejército, hizo rodear Paris con 30,000 soldados; medida que exacerbó los ánimos de la muchedumbre, la cual respondió robando mosquetes y asaltando “La bastilla”.

Este hecho fue el principio del fin del reinado de Luis XVI. Posteriormente, en el año 1793 Luis XVI fue llevado por los revolucionarios a la guillotina, guiados por Maximilien Robespierre, quien afirmó que para que nazca una República tenía que morir un rey.

Por consiguiente , siglos más tarde ; no en la República Francesa si no en la República Dominicana , casual o no casualmente tenemos un Luis, una corte que lo rodea, que exhibe la misma opulencia , extravagancia y abuso por la que los revolucionarios se levantaron.

También al igual que los revolucionarios, los dominicanos tenemos una enseña tricolor: rojo, azul y blanco.

De igual modo, los dominicanos como los revolucionarios de la Francia del siglo XVIII, están viviendo una inflación exorbitante, la disminución de su capacidad de compra de alimentos y como si todo esto fuera poco, la corte perremeista que acompaña a nuestro “Rey Luis” se aprovecha y hace uso y abuso de su posición privilegiada para darle durísimo a la piñata y aumentarse los sueldos, que de por sí ya eran groseramente altos, todo esto mientras todos los demás cada vez son más pobres.

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