La crisis paraliza el mercado del arte

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[b]-VII-[/b]

Pinceles y cinceles atenúan su ritmo en la búsqueda de la belleza. La crisis económica da una tregua a las manifestaciones artísticas que, aunque sublimes expresiones del espíritu, no pueden desligarse de la materialidad, de las burdas transacciones comerciales.

La producción artística languidece. Y es que la creatividad se resiente ante una realidad marcada por las fuerzas del mercado, la decreciente demanda de obras de arte y la ausencia de mecenas, de patrocinadores que solventen el costo incrementado de los materiales que, junto a la intuición y el fuego creativo, guían la mano del artista, posibilitan la existencia de pinturas, esculturas y otras obras de arte.

Galerías de arte reportan una merma sustancial en sus ventas de pinturas y esculturas, con precios en muchos casos congelados, como los de uno de esos centros con obras valoradas entre RD$55 mil y RD$300 mil, que mantiene la cotización de hace dos años, pese al aumento de sus costos operacionales en ese período en más del 40.5%, con la inflación de 10.51% en el 2002 y 29.75% de enero a octubre de este año.

La disminución de las ventas obliga a la búsqueda de mercados extranjeros, como hace Juan Luis, un “marchant” exitoso que al ver paralizado el mercado local en los últimos meses, se lanzó a conquistar un nicho en Miami.

Pintores que no han podido ajustar el precio de sus obras en un mercado deprimido, son impactados en doble vertiente: por un lado, el alza sostenida en los precios del óleo y de la acrílica, telas y bastidores; por otro, se produce una especie de devaluación del artista que carece de un mercado asegurado, de un contrato para producir obras, y no tiene contactos para vender en el exterior.

Al no ser una necesidad primaria, en tiempos de crisis el arte se relega, pero, además, se desencadena la especulación, intermediarios se aprovechan de la necesidad económica de muchos artistas, cuyos gastos se incrementan en momentos en que decrecen las ventas, su fuente de ingresos.

El pintor o escultor puede confrontar una situación desesperante, de gran incertidumbre, si tiene compromisos y no dispone de ingresos fijos. Eso repercute en la valoración de su arte, quizás se vea en la necesidad de abaratarlo.

Hay artistas notablemente lesionados por la reducción de las ventas, mientras tienen que pagar a más del doble los materiales importados que aumentan al ritmo del dólar; gastar, por ejemplo, RD$424 por un tarro de pintura acrílica que compraban a RD$190, y RD$399 por el barniz que le costaba RD$150. Los bastidores están menos afectados, pero subieron casi el doble, uno que valía RD$70 está ahora a RD$130.

La situación afecta a pintores acostumbrados a trabajar simultáneamente en varios cuadros o en grandes formatos, 50 x 50, 50 x 70 y más, que por el alto costo de los materiales tendrían que hacerlo en tamaños más pequeños, si no tienen un mercado garantizado en el segmento socioeconómico que adquiere obras de arte, como empresas, coleccionistas y familias adineradas con grandes salas. Otros, para fines de ahorro, tendrían que dedicarse a preparar los materiales, las telas y bastidores, en vez de mandarlos a confeccionar.

La inflación eleva igualmente los precios de instrumentos musicales, pianos, violines, guitarras, asimismo los ornamentos decorativos. Las artesanías atraviesan por momentos difíciles, descansa el torno o marcha a un ritmo pausado en la producción de cerámicas, se desacelera la forja artística del hierro y otros metales.

La decoración y el diseño pasan también por un tiempo recesivo, se prolonga por meses la inercia de decoradores que con su ingenio transforman los espacios, de artistas de la aguja que imprimen un toque de belleza al vestuario con sus diseños de modas.

[b]GALERÍA DE ARTE[/b]

Rodeada de bellísimas pinturas de su galería de arte, Irina extraña a los clientes, ausentes en los últimos meses, cuando las ventas de pinturas han caído dramáticamente, al igual que las cerámicas, flautas y guitarras que también vende en ese centro, ubicado en una plaza comercial.

–Nos pasamos semanas y no se vende nada. En esta plaza el único negocio que vende un poco más es el de comida, pero artículos de decoración y otras cosas se quedan para cuando se pueda. Hace tiempo que no nos abastecemos de mercancías, )quién va a comprarlas para tenerlas paralizadas?

En prolongado olvido permanecen obras pictóricas de diferentes tamaños y estilos, pintadas a espátulas o a pincel, valoradas en RD$30 mil, RD$40 mil o más, como en la galería de arte que en la Zona Universitaria posee don Claudio, quien se queja de que la situación está malísima.

–El arte no es un producto de primera necesidad, entonces la crisis nos afecta bárbaramente a todos. Se vende muy poco, uno o dos cuadros por mes y antes eran de seis en adelante. Por esta crisis tuve que retirar el empleado y ahora atiendo yo lo que queda de esto, muchos cuadros sin vender.

[b]DECORADORES[/b]

Demandados para decoración de interiores, oficinas, residencias y jardines, los decoradores de renombre tuvieron su época de oro con el auge económico de los años noventa. Al dinamismo de entonces sucede un prolongado letargo que inclusive se siente para épocas prenavideñas.

Gran parte de ellos está en compás de espera, abrumados por las alzas en los materiales utilizados, casi ciento por ciento importados, mientras pasa el tiempo sin que muchos sean llamados por sus clientes habituales para la tradicional decoración de fin de año. Aun entre los de más fama se han reducido considerablemente los contratos para decorar empresas, renovar ambientes en las majestuosas residencias de los ricos o para amoblar la casa de un hijo o hija que se casa.

Consecuentemente, las tiendas de muebles, cortinas, alfombras y otros accesorios han estado sumidas por más de medio año en una virtual parálisis, sorprendiéndose sus dueños o gerentes de que ni siquiera en vísperas de Navidad se reactive un poco la demanda.

Rodeada de muebles, finas lámparas y cojines, Francina disfruta su trabajo, en continua relación con arquitectos y decoradores. Es copropietaria de tres tiendas de muebles y accesorios, con un inventario millonario.

Los efectos de la inflación son más traumáticos en las dos tiendas ubicadas en plazas comerciales, imponiéndose medidas de austeridad, al igual que en el hogar. –Tenemos una tienda en una plaza de Santiago y otra aquí en Plaza Dorada, y ahí se ha sentido más que en esta zona de Naco, donde nuestros clientes son más selectos, de hace más de diez años.

Sus costos operacionales se dispararon, sobre todo las cuotas mensuales de un financiamiento con una asociación de ahorros y préstamos, por el aumento de los intereses bancarios. Pese al ahorro en los acondicionadores de aire, los gastos se inflan también con la electricidad, con un nuevo aumento de 3%.

–El aire de arriba lo apagamos, y al de abajo le pusimos un controlador, pero la última factura subió como RD$14 mil de un mes a otro, además tenemos un problema en un local porque nos querían cobrar RD$40 mil, y nos cortaron la luz. Eso está en manos de abogados, en lo que investigan vamos a cumplir tres meses.

Francina no cesa de hacer recortes, cuando cree haber terminado surgen nuevas alzas, nuevos desajustes que obligan a eliminar o sustituir algún bien o servicio. Coordinan mejor los viajes del camión a Santiago, cancelaron dos de sus 28 empleados, eliminaron el jardinero, no pintaron el local como hacían para esta fecha. –Todos los años le hacíamos algo al personal para Navidad, pero este año no le vamos a hacer nada.

[b]DISEÑADOR DE MODAS[/b]

La creatividad bulle en la mente de Alvaro, talentoso diseñador de modas que hoy lucha como nunca por mantener el equilibrio emocional y material para preservar su taller, abatido por las alzas desmedidas en los precios de las telas y otros materiales de confección.

Esto ocurre al tiempo que los costos operacionales se inflan con la tarifa eléctrica y los crecientes impuestos, las nuevas cuotas de inversión en planes de retiro y pensiones, y el Itebis que en la confección de ropa se le dificulta cobrar.

Los tejidos son importados y su precio se elevó en más del doble, telas que se cotizaban a RD$600 están a RD$1,900, y un rollo de varillas que valía RD$300 cuesta RD$700.

En tales condiciones, se eleva la cotización de los diseños de Alvaro en el mercado y los clientes se ahuyentan, se dificulta la competitividad, no frente al talento de los modistos locales, sino con la ropa que ilegalmente entra al país.

–Cuando te suben tanto los materiales -expresa-, la gente prefiere adquirir las confecciones ya listas, y eso va en detrimento de nosotros, con el agravante de que la clase alta nunca ha consumido el diseño criollo, sólo para ocasiones muy especiales.

Como muchos de sus colegas, este creativo diseñador vive momentos difíciles que le obligan a replantear su trabajo, a hacer acopio de toda la fuerza de voluntad para introducir cambios, buscar alternativas.

–Resulta muy complicado, tienes que poner tu mejor sonrisa y desplegar tus esfuerzos, pero cuando te preguntas )para qué, para pagar más impuestos, para mantener una situación absurda? Esto se va agravando en los últimos tiempos, porque te planteas que tienes que cambiar pero careces de las herramientas necesarias para poder evolucionar, y se te junta la crisis energética, la crisis económica, la crisis de valores, la crisis de intereses.

–Todas esas cosas te confunden, y cuando vienes a ver como profesional puedes flaquear. Es ahí donde la gente muchas veces decide emigrar, pero cuando se tiene un estatus es muy difícil emigrar, sencillamente debes luchar y tratar de cambiar.

Algunos diseñadores contemplan buscar líneas más sencillas, descubrir nuevos mercados, Miami o Puerto Rico, ya bastante saturados, mientras otros exponen la conveniencia de que los grandes centros comerciales, megacentros y multicentros, se decidan invertir en los diseñadores dominicanos.

–Pero nunca ha sido así -comenta Alvaro-, el empresario tradicionalmente compraba un patrón, lo transformaba, lo disminuía o aumentaba, lo hacía con un técnico, no utilizaba los servicios de un diseñador, ahora está sucediendo que la mercancía sigue llegando de fuera y nosotros, el talento local, sigue rezagado en la moda.

Mientras, las fuerzas creativas de pintores y escultores, decoradores y diseñadores se aletargan o buscan nuevos encauzamientos a sus impulsos artísticos.

[b]PRECIOS DE MATERIALES PICTÓRICOS[b/]

Artículos -> Precios RD$

Oleo — juego de 18 colores -> 330.00

Oleo — tubitos de 40 milímetros -> de 55.00 a 154.00

Barniz — spray -> 177.00 y 276

Telas– yardas -> de 242.00 a 315.00 según el grosor

Bastidor 16×20 -> 143.00

Acrílicos — tubitos de 21 milímetros -> 38.00

Caja de acuarela en tubos -> 438.00

Acuarela -> de 53.00 a 143.00

Pasteles — 12 colores -> 90.00 y 155.00

Aceite de linaza -> 60.00

Trementina -> 30.00