La cuarta mariposa un tributo a Dedé

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Rendir tributo a la vida y obra de Bélgica Adela Mirabal Reyes, más conocida como Dedé, fue una meta que se logró con la puesta en escena del espectáculo artístico-teatral “La cuarta mariposa”.

Durante una hora, el público que llenó la sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito disfrutó de una pieza hermosa. Con ella se honró el loable trabajo que esta gran mujer nacida en Ojo de Agua, Salcedo, el 29 de febrero de 1925, realizó para mantener viva la memoria de sus hermanas Patria, Minerva y María Teresa, vilmente asesinadas junto a su chofer Rufino de la Cruz en 1960 durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

La presentación coincidió con la celebración del Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer, el 25 de noviembre, fecha en que fueron asesinadas y con la que se conmemora la valentía de las heroínas dominicanas.

“La cuarta mariposa” contó con la dramaturgia de Aidita Selman; el texto se fundamenta en algunos escritos de la historiadora Mu-Kien Adriana Sang Beng basados en entrevistas que le hicieron a Dedé y en anécdotas y testimonios del libro de su autoría “Vivas en su jardín”.

La dirección es de la veterana María Castillo y la producción es de Fidel López. Esta pieza fue dedicada al fenecido teatrista Enrique Chao.

El elenco estuvo encabezado por la cantante y actriz Edilí, quien como Dedé mostró un papel a la altura de esta mujer, acompañada de otros actores, el Ballet Folklórico Nacional y el coro Koribe.

La trama inicia con un breve monólogo de Edilí acompañado de un video en su rol de Dedé en el que se le ve caminar por el jardín de la casa familiar. A seguidas un telegrama que recibe Dedé da cuenta de una noticia desgarradora: la trágica muerte de sus hermanas. A partir de ahí “La cuarta mariposa” muestra una serie de hechos de la historia dominicana, como el asesinato del tirano y las persecuciones que hubo, entremezclados con importantes episodios de la vida de la protagonista y de su entorno familiar.

El texto es maravilloso y dinámico. En una de sus líneas, el personaje de doña Chea, madre de las hermanas Mirabal, dice: “Perdonar no significa impunidad”.

Además de las buenas actuaciones y dirección, hubo bailes de época, la interpretación del tema “En un beso la vida” y una pieza de danza contemporánea.

La escenografía, minimalista, se apoyó en los audiovisuales para resaltar algunos elementos, entre ellos los elegantes salones del Palacio presidencial.

“La cuarta mariposa” concluyó con la interpretación de la canción “Una primavera para el mundo” del poeta René del Risco.