La Cumbre

MARTHA PÉREZ
El fracaso de la cumbre de partidos convocada por la Junta Central Electoral, motivado por el retiro abrupto del PRD y el PRSC, evidencia la falsa voluntad de esos partidos para contribuir con el equilibrio del proceso electoral que reclaman en sus discursos.

El fondo de su irreverente actitud quedó evidenciado en sus rostros, expresivos de una intención malsana a través de sus miradas y gestos acusatorios, de rechazo a la audiencia del solemne tribunal.

Lucían incómodos, impotentes, inseguros y agresivos. ¿A qué fueron? Se preguntará el pueblo que habiendo escuchado sus posiciones en medios de comunicación, esperaba un comportamiento de colaboración, en consonancia con sus cátedras de moral y cívica. Quedaron evidenciados, una vez más, sobre todo el PRD.

Esa conducta, conocida pero inesperada en ese escenario, agrega un ingrediente a la agenda electoral de la Junta como árbitro del proceso. Quiérase o no, retrasa la marcha en un tránsito que todos queremos sea seguro, confiable, hacia el 16 de mayo, por la salud del pueblo y de nuestra democracia.

Estamos, nos parece, ante la actitud de un menor en la etapa de llamar la atención de los mayores; a esta edad el menor tiene inteligencia pero es inmaduro. ¡Cuidado! en llamar la atención desvirtuamos la gracia de la propia etapa que vivimos, porque lo que hacemos se dirige más a los demás que a sí mismo. ¡La compleja conducta humana! elemento a considerar en el quehacer político.

Ojalá que el caso no forme parte de la agenda de otra cumbre, sería desviarnos más. La JCE debe leer entre líneas el fondo de la actitud de perredeístas y reformistas, de los primeros, en el contexto de la antesala electoral, de los segundos, además, en el incidente precitado. Unos y otros procuran, cambiar la percepción en la sociedad de que el candidato del PLD va de la mano con su lema: “Pa’lante”.

¿Retomar la cumbre?, para qué? Si el hecho cumbre del PRD y PRSC ha sido irrespetarla.