La cura es más cara que la enfermedad

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POR FAUSTO ADAMES
La salud se ha convertido en un lujo más que en una necesidad para los pobres dominicanos, porque pagar el alto costo de los medicamentos a sus precios actuales, en muchos casos, resulta tan traumático como la misma enfermedad.

Solo basta escuchar las dramáticas experiencias de enfermos que padecen insuficiencias renales por la falta de diálisis, los casos tétricos de los que sufren el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) y de otras enfermedades terminales, como también observar las escenas desgarradoras de llanto y dolor que se viven a diario en los hospitales dominicanos.

A esta triste realidad se agregan algunas cláusulas “prohibitivas” que contiene el Tratado de Libre Comercio entre el país y Estados Unidos (CAFTA-RD), en cuanto a la propiedad industrial, que dejaría a los dominicanos sin la alternativa de comprar medicinas más baratas.

Y todavía falta por mencionar “la acción de terroristas desaprensivos que adulteran, contrabandean y falsifican medicamentos, sin siquiera pagar un centavo de impuestos al fisco, en un vil atentado contra la paz pública y el bienestar común de los ciudadanos”.

“Y más vergonzoso es observar como son recompensados con multas de hasta RD$150 en los tribunales, cuando estos delincuentes han cometido hechos que deberían ser catalogados como intentos de asesinatos”, advierte Carlos Leroux Moya, presidente de la Asociación de Representantes, Agentes y Productores Farmacéuticos (ARAPF).

MEDICAMENTOS FALSIFICADOS

En tanto, Leila Mejía Roldán, presidenta de la Asociación de Industrias Farmacéuticas Dominicanas (INFADOMI), advierte que “lo peor del caso, más que el contrabando, es la falsificación y adulteración de medicamentos”.

“Es decir, a veces, una persona cree que está comprando una aspirina para aliviar su dolor de cabeza y lo que le están vendiendo es agua con harina”, advierte la farmacéutica.

Leroux Moya advierte, de su lado, que estas acciones ilegales son realizadas por algunos dueños de farmacias y los falsificadores, trabajando en contubernio. “En términos porcentuales, la venta de medicamentos ilegales alcanza el 30% del mercado, lo que evidentemente afecta tanto a las empresas importadoras como a las nacionales, puesto que se dan los casos de falsificación de medicinas importadas y nacionales y mucho contrabando de los productos importados”, advierte Mejía Roldán.

Precisa que antes había más contrabando que falsificación, pero que con la subida del dólar, los contrabandistas han intensificado la falsificación de medicinas, que les resulta más rentable, aunque este hecho es todavía más peligroso.

“Por esa razón, tanto INFADOMI como ARAPF están trabajando en conjunto, para erradicar el grave problema de la falsificación y estamos, junto con las autoridades de Salud Pública, tras las pistas de los falsificadores”, dijo Mejía Roldán.

Mientras tanto, Fernando Ferreiras, vicepresidente ejecutivo de ARPF, estima que el mercado de los medicamentos ilegales excede los RD$700 millones al año.

 “Esta es una cifra considerable que mueve bastante millones y sin pagar impuestos al fisco”, agrega.

Ferreiras estima que “el Estado deja de percibir unos RD$150 millones al año por concepto de impuestos de aranceles, y si a esto se agrega el Impuesto Sobre la Renta, está cifra subiría considerablemente”.

BAJA DE PRECIOS Y DE LAS VENTAS

Aunque los precios de los medicamentos en general resultan inaccesibles para la inmensa mayoría de la población, para Ferreiras, por el contrario “las medicinas realmente han bajado de precio por el descenso registrado en la tasa de cambio”.

Según el representante de ARAPF, la tasa de cambio se refleja directamente en el precio final del medicamento, “y es el factor que más incide en el costo de los mismos”.

 “Y como ésta ha estado baja en las últimas semanas, esto se ha reflejado en una baja de los medicamentos por el orden de un 20 a un 30%”.

Sin embargo, las ventas se han caído como consecuencia de la crisis económica que sufre el país y más recientemente por la falta de circulante en el mercado.

“Esta reducción de la masa monetaria obviamente se manifiesta en el poder de compra del cliente”, dice Ferreiras.

Entiende que por esta causa, al 30 de septiembre de este año, las importaciones de medicamentos en general se han reducido en 12.7%, en comparación  con el mismo período del año pasado.

“Y el mercado en general, es decir las importaciones más las medicinas de fabricación nacional, también se han reducido cerca de la misma proporción”.

EL MERCADO FARMACÉUTICO

Según Ferreiras, el mercado farmacéutico dominicano en general genera unos US$220 millones al año, y de ese monto un 45% corresponde a las medicinas de fabricación local, y un 55% de las importaciones, en cuanto a los valores de los medicamentos.

De su lado, la presidenta de INFADOMI afirma que en el país se venden cerca de 15 millones de unidades de medicinas al año, lo que representa ingresos por el orden de los RD$3,000 millones anualmente.

Conforme a sus declaraciones, la industria farmacéutica local genera miles de empleos directos en los 70 laboratorios que hay en el país, y a la vez miles de empleos indirectos del lado de las distribuidoras y las farmacias.

De acuerdo con sus declaraciones, el país cuenta con más de 2,800 farmacias a través de las cuales se comercializan las medicinas.

EL CAFTA-RD Y LOS GENÉRICOS

En cuanto al Tratado de Libre Comercio (CAFTA-RD), ARAPF siempre ha favorecido la firma de dicho tratado, afirma Ferreiras. “Creemos que si el país se quedara aislado del TLC, las consecuencias tanto económicas como para su desarrollo, serían funestas en el corto, mediano y largo plazo”, advierte Ferreiras.

“Nosotros producimos y exportamos precisamente lo mismo que venden al exterior los países de Centroamérica, y si nuestras exportaciones tuviesen que pagar impuestos para entrar a EEUU que es nuestro principal socio comercial, obviamente estaríamos en desventaja en relación con los países hermanos de Centroamérica, cuyas exportaciones entrarían libre de impuestos”, explica.

Según Ferreiras, ARAPF tampoco nunca se ha opuesto a la importación, fabricación y comercialización de productos genéricos.

“De hecho tenemos varios asociados que se dedican exclusivamente a la importación y comercialización de medicamentos genéricos, que son una alternativa más en la participación del mercado dominicano”. Sostiene que la ARAPF está consciente y completamente abierta a esa alternativa del mercado, de manera que nunca ha estado opuesta ni se opondrá a la firma de dicho tratado.

En cambio, INFADOMI no está de acuerdo con algunas cláusulas del CAFTA-RD, en cuanto a la propiedad intelectual, advierte la presidenta de la entidad.

Mejía Roldán afirma que la posición de INFADOMI desde que se comenzó a hablar del TLC hasta ahora, ha sido de oposición a la inclusión de algunas cláusulas dentro del capítulo de propiedad industrial.

De hecho, la empresaria cree que no es necesario que haya un capítulo de propiedad industrial en ese tratado “porque contamos con una Ley de Propiedad Industrial muy buena y nueva”.

Mejía Roldán explica que en el TLC hay un capítulo de propiedad industrial que trata sobre diversos temas que tienen que ver sobre la propiedad industrial y las patentes.

Explica que a primera vista se puede pensar que solamente tendría efectos para los medicamentos que están protegidos por patentes.

En su opinión, este aspecto evidentemente tiene efectos muy negativos porque logra extensiones, en el caso de las patentes, que darían ventajas monopólicas a las multinacionales.

“Ahora bien, dentro de la cláusula de las patentes hay también un grupo de artículos que no tienen que ver con patentes y que afectarían todos los medicamentos que se pueden vender en el país, tanto genéricos como de marcas”.

Mejía Roldán declara que esto se trata de una parte que informa de “medidas a la protección de información no divulgada”.

 A su juicio, esto confiere una exclusividad sobre los datos de prueba de un producto de 5 años a la primera empresa que lo deposite en Salud Pública.

“Es decir, si una empresa norteamericana quiere comercializar un producto, tiene  que depositar una investigación sobre la seguridad y eficacia del mismo, explicando a Salud Pública para qué sirve, y luego la institución le otorga una aprobación sanitaria para comercializarlo”.

La empresaria entiende que antes del TLC, “como está en nuestra ley y como es lógico que sucediera, si una empresa dominicana quisiera vender el mismo producto, no tiene que repetir los datos de prueba, porque es poco ético, un trabajo muy costoso y porque el país no cuenta con la estructura para hacerlo”.

“Lo que se hace normalmente es que la empresa dominicana va a Salud Pública y solicita dicha aprobación sanitaria, para solicitar dicho producto, y actualmente se hace así”, dijo.

Advierte que el CAFTA-RD impediría esto y le daría a la primera empresa un monopolio de 5 años sobre esos datos de prueba, imposibilitando a las empresas dominicanas obtener esa aprobación para comercializar el producto.

La presidenta de INFADOMI advierte, además, que esto afectará todos los medicamentos, incluyendo los que tienen registros beneficiando a empresas dominicanas, puesto que los registros son renovables y cada vez que se vaya a renovar un registro de un medicamento, estará afectado por esta disposición que está contenida en el CAFTA-RD.

A su juicio, esto traería la desaparición de empresas dominicanas en el mediano y largo plazo, “y si se destruye el sector se dejaría al consumidor de medicamentos dominicanos sin una alternativa posible para comprar medicamentos más económicos”.

ARAPF cuenta con 65 asociados que importan, representan y producen medicamentos de diversos tipos, mientras INFADOMI cuenta con más de 40 empresas que fabrican medicamentos en el país.