La deforestación: Un problema nacional

LUIS ACOSTA MORETA
En el periódico vespertino “Ultima Hora”, del día 13-3-97, salió en primera plana una foto, que si no se lee la reseña que hace el periódico, cualquiera dice que pasó un ciclón por la ciudad de San Cristóbal. Quiero citar la reseña hecha por dicho periódico… “Lo que se ve en la gráfica es el resultado del Ayuntamiento de San Cristóbal, donde sin ningún miramiento fueron derribadas y taladas centenares de acacias y lanzadas a todo lo largo de la avenida principal de esta ciudad”… termina la cita.

En 1920 el 60% del territorio haitiano estaba forestado. Ya en los años 80 el 95% de su territorio está deforestado. Es decir que solo el 5% de su territorio está forestado.

Resultado tangible: en la actualidad en Haití no llueve; y por consiguiente la agricultura no existe. Los haitianos se están muriendo de hambre, porque no producen comida. Por eso son miles y miles los haitianos que desesperados pasan al territorio dominicano en busca de comida y de trabajo. Pero lo peor es que si en el 1993 y 1994, hubo contrabando de gasoil y gasolina, dentro de poco tiempo el contrabando será de agua. Es decir que veremos los haitianos con galones, tratando de conseguir agua en el territorio dominicano.

Pero resulta que nosotros los dominicanos vamos por el mismo camino de los haitianos. En el 1986 la FAO realizó un estudio y determinó que la cobertura boscosa se encontraba en 5,000 kilómetros cuadrados, (10,1% del territorio dominicano). Pero en la actualidad se estima que la cobertura boscosa se ha reducido a 3,874 kms. cuadrados, es decir al 8% del territorio nacional.

Soy un convencido de que todos los dominicanos unidos, podremos hacer posible que los intereses de la gran mayoría prevalezcan por encima de los intereses particulares. Pero me da grima cuando observo que dominicanos, amparados en el poder político y/o económico, sin ningún tipo de escrúpulos, se dan a la tarea de tumbar árboles, sin importarles las consecuencias que esto implica para el país. Pero más grima me da cuando veo que los políticos, las autoridades de turno, el Congreso Nacional y la justicia, no hacen nada para controlar esta situación de depredación, que de continuar nuestro país se convertirá en un segundo Haití. Con la única diferencia que los haitianos nos llevan una década por adelantado en el camino de la deforestación.