La diferencia

BONAPARTE GAUTREAUX PIÑEYRO
El presidente Hipólito Mejía realizaba una obra importante para cada comunidad del país, cuando el Partido Revolucionario Dominicano ganó 30 de 31 senadurías, en el año 2002.

El pueblo respondió con un alud de votos blancos aquel 16 de mayo del 2002, en reconocimiento a la labor del gobierno.

No fue igual y no podía ser igual en el 2004, luego de un sunami económico que arrasó con tres bancos comerciales en el mismo año.

Le tocó a Hipólito Mejía y al Partido Revolucionario Dominicano y al PPH y a lo que se quiera, sacar las castañas del fuego cuando ya las llamas estaban muy altas.

¿Quién iba a pensar que se hacían tantas y tales diabluras con el ahorro del público?

Había que hacer frente a la situación y aguantar el chaparrón que no habían creado ni Hipólito ni el PRD.

Naturalmente, era más cómodo engañar al pueblo, pintarle pajaritos en el aire y echarle la culpa al gobierno de turno.

Una campaña electoral es un laboratorio del cual se sacan muchas experiencias interesantes. No todas las lecciones que se aprenden son buenas. Debemos aprender las buenas y asimilar las malas para cuando sea necesario combatirlas.

Muchos candidatos hacen las promesas de campaña como los amores de guardias o de estudiantes que difícilmente terminan en matrimonio.

El Presidente ecuatoriano José María Velazco Ibarra  respiró luego de prometer que haría un puente para el río, del fondo de los participantes un indito lo interrumpe y le dice:         Doctor, aquí no tenemos río.

Velazco Ibarra  dijo: Mucho mejor;  le hacemos el puente y le hacemos el río. Velazco Ibarra fue Presidente de Ecuador en cinco oportunidades.

Para el análisis de las propuestas hay que ver quién hace la oferta y si acostumbra tener bajo la manga un as que representa algo distinto a lo ofrecido.

El candidato tiene una trayectoria, una historia, un camino recorrido.

Estudiarlo es tarea de la oposición y el estudio debe ser conducido, al mismo tiempo, que el análisis de los medios de comunicación en los cuales hay tendencias, ocultamientos, una distribución caprichosa, arbitraria y/o interesada de las noticias relacionadas con uno u otro candidato.

La avalancha de publicidad a favor de un candidato puede cegar a muchos, pero también es un reflejo de que hay  quienes practican las más bajas artes en busca de obtener ganancia de causa. Aquella vieja frase, gastada para quienes se engancharon al carro de la corrupción: “el fin justifica los medios”, los hace actuar de tal manera que dejan ver de lejos sus intenciones de usar el poder con fines no justificables.

Hay una gran diferencia entre hablar florituras y hablar con la verdad.