La educación superior en el RD-CAFTA

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Un estudio revela que las empresas dominicanas apenas dedican el 1.5% de sus ingresos a la investigación y desarrollo de productos innovadores
POR JESÚS DE LA ROSA
La entrada en vigencia del Acuerdo de Libre Comercio entre los Estados Unidos, la República Dominicana y los países de Centroamérica (RD-CAFTA) deberá desencadenar un proceso de transformación de las empresas industriales y comerciales de las naciones firmantes del Tratado. 

En lo adelante, los productos industriales de esos países deberán cumplir con normas y estándares internacionales en materia de sanidad, seguridad,  control de calidad, y de uso de tecnologías, a fin de poder garantizar su posicionamiento frente a la competencia de productos similares en los mercados locales.

En lo que a la República Dominicana respecta, la entrada en vigencia del RD- CAFTA implicaría mayores oportunidades de que los productos industriales que se fabrican aquí ocupen puestos significativos en la cadena productiva de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, es decir, aumentarían las posibilidades de colocarlos en mercados muchos más amplios y con mucho más beneficios. Pero, a la vez implicaría el riesgo de que nuestras industrias no sean capaces  de  innovarse para generar productos de alto valor agregado.

La apertura de nuestros mercados, consecuencia inmediata de la puesta en vigencia del RD- CAFTA,  trae consigo el riesgo de un empeoramiento en la distribución de los ingresos, en la medida en que se deterioren los salarios de la mano de obra menos calificada. Ese riesgo es mayor en un país como el nuestro de un elevado índice de analfabetismo y de un bajo promedio de escolaridad.

En un mundo globalizado, de mercados abiertos a la competencia internacional, que exige la incorporación de nuevos paradigmas tecnológicos, aumenta  la desigualdad, debido a que la demanda de trabajo se orienta hacia la mano de obra calificada, escasa en países en vía de desarrollo.

La disponibilidad de obreros calificados, de profesionales y de científicos es la única vía a la que podríamos acceder para responder a la demanda del mercado global, y para evitar que la apertura de los mercados no genere en nosotros tendencias distributivas de carácter regresivo.

Los países implicados en el proceso no responden de igual forma a los desafíos de la globalización. Economistas y otros entendidos en la materia comentan muy favorablemente como China y la India los enfrentaron. En esos dos países del sudeste asiático, las transformaciones de sus  industrias fueron llevadas a cabo por ingenieros nacionales operando en filiales locales de empresas transnacionales, lo que les permitió a esos dos países exportar bienes de mayor calidad, y, tecnológicamente, mucho mejor acabados.

Es preciso resaltar la existencia en la China y en la India de universidades y de institutos tecnológicos de renombre mundial. También, el envío de cientos  de jóvenes de esas dos naciones asiáticas a cursar estudios en las mejores escuelas de ingeniería de los Estados Unidos.

Debido a esas acciones, tanto la China como la India hoy disponen de una masa crítica de ingenieros y de científicos formados en los Estados Unidos, una diáspora comprometida con el desarrollo económico de esos dos países; también, esas dos naciones disponen de grandes mercados internos que en gran medida explican la  afluencia de inversionistas extranjeros a esos dos grandes países.

El presidente Fernández ha puesto atención a lo que sucede en la China y en la India, en lo que respecta a la manera como esos dos grandes países asiáticos encaran los desafíos de la globalización.

El mandatario peledeísta, en sus frecuentes viajes a los Estados Unidos, ha procurado que los profesionales e intelectuales dominicanos que residen allí participen en proyectos orientados al desarrollo económico y social de la República Dominicana. También, el mandatario ha tratado de que esos jóvenes se interesen por el progreso de su país de origen.

En ese mismo orden, el gobierno del presidente Fernández ha promovido la apertura de dos institutos superiores de alta tecnología: el Stevens Institute of Technology International (SITT), y el Instituto Tecnológico de las Américas (ITLAS) dedicados ambos a la formación de mano de obra altamente calificada. Esas iniciativas del mandatario peledeista han motivado a inversionistas chinos a formular propuestas de instalaciones en el país de fábricas de alta tecnología, donde habrían de laborar los egresados de esas dos instituciones. 

Pero, para reproducir aquí la experiencia de China y de India necesitamos formar una masa crítica conformada por cientos de ingenieros, de especialistas y de científicos; también, necesitamos enviar cientos de jóvenes  egresados de nuestras universidades a cursar estudios de postgrado y de especialización a las mejores universidades de los Estados Unidos, de Canadá y de otros países altamente industrializados.

¿Están nuestras instituciones de educción superior en capacidad de formar los profesionales y científicos que demanda la reproducción aquí del modelo chino e hindú de transformación industrial a modo de encarar con éxito los desafíos de la globalización?

La respuesta es no

En el año 2005, la matrícula de ciencias básicas y tecnológicas de nuestras instituciones de educación superior era de 78 mil 786 estudiantes inscritos (25.14% de la matrícula total) Si desagregamos el área de ciencias básicas y tecnológicas en tres sub áreas: ciencias básicas y aplicadas; ingenierías y tecnologías; y ciencias  agronómicas y veterinarias, nos daríamos cuenta de que la suba rea de ciencias básicas y aplicadas apenas representa un 1.3% dentro de las ciencias básicas y tecnologías.

La UASD, el INTEC y la UNPHU son las únicas instituciones de educación superior del país que ofertan programas de carreras profesionales en el área de las ciencias básicas.

Los estudios de ciencias básicas no son los preferidos por nuestros jóvenes inclinados a optar por carreras profesionales de mucha demanda en el mercado de trabajo.     

Transformar la oferta de carrera de una institución de educación superior a modo de satisfacer la necesidad de una repentina innovación tecnológica es algo que toma tiempo y que demanda el empleo de cuantiosos recursos.

El acopio de conocimientos y el desarrollo de habilidades innovadoras contribuyen más a la productividad de las naciones que la acumulación de capitales y de riquezas naturales.

Para que  nuestras empresas industriales y comerciales puedan devengar ventajas de la globalización deben de generar e incorporar innovaciones de manera continua; deben de mejorar significativamente las características de los productos que fabrican y de los servicios que prestan; y de emplear nuevos métodos de producción de bienes y servicios o mejorarlos significativamente.

  En un mundo globalizado es necesario que las empresas industriales y comerciales desarrollen la capacidad de innovar en vez de limitarse a la importación y uso de innovaciones foráneas.

En la página 6 del resumen ejecutivo de un análisis sobre la articulación de empresas, gobierno y sector educativo superior en busca de la competitividad formulado por el Grupo de Consultoría Pareto se lee lo siguiente: ¨La innovación deberá manifestarse en el desarrollo de nuevos productos o procesos productivos y administrativos o en la introducción de cambios incrementales a los existentes que mejoren la calidad de los productos, reduzcan sus costos y hagan más eficientes la producción. Es esta capacidad de innovación por parte de las empresas y naciones lo que garantiza tasas sostenidas de crecimiento económico a largo plazo”.

Como vemos, el avance hacia estructuras productivas complejas como lo demanda la globalización requiere de un gran esfuerzo local de adaptación, modificación y eventual creación de tecnología.

Los países en desarrollo que disponen de grandes recursos económicos proveniente de la exportación de sus materias primas, como es el caso de Venezuela, Colombia, Chile y Argentina y otros, pueden utilizar la importación a gran escala de bienes de capital como la vía más expedita de incorporar en sus procesos productivos los avances tecnológicos desarrollados en países altamente industrializados. Otros países de naturaleza menos pródiga que los mencionados pueden procurarse inversiones extranjeras que contribuyan a la transformación y al mejoramiento de sus industrias.

Con miras a obtener ventajas de la globalización, ¿Qué tipo de innovaciones se están gestando en las empresas industriales y comerciales  de la República Dominicana? ¿ Cuáles factores las motivan y cuáles las limitan? ¿ Cuentan las empresas industriales y comerciales dominicanas con el concurso de las instituciones de educación superior?

Los resultados de una encuesta realizada por el Grupo de Consultaría Pareto dirigida a la medición de la intensidad y diversidad innovadora en las empresas industriales y comerciales establecidas en la República dan respuestas a ésas y otras interrogantes.

De acuerdo con los resultados de la encuesta Pareto, ¨el mayor esfuerzo de innovación adopta la forma de compra de maquinaria y entrenamiento, mientras que los esfuerzos de investigación y desarrollo al interior de las empresas son actividades considerablemente menos comunes. A su vez el comercio intra firmas de resultados de Investigación y Desarrollo es prácticamente inexistente en el mercado dominicano¨. 

Los resultados de la encuesta indican que la mayor parte de las innovaciones que tienen lugar en las empresas industriales y comerciales dominicanas tienen un carácter imitativo, lo que constituye una debilidad de la capacidad innovadora del país.

Si las empresas industriales y comerciales de la República Dominicana no son capaces de desplazar en algunas áreas la frontera tecnológica de Norte y Centroamérica se corre el riesgo de empantanarnos en un equilibrio de tasas muy bajas de crecimiento económico.

Según los resultados de la encuesta del Grupo Bareto en el caso dominicano, las declaraciones de las firmas permiten inferir que alrededor de un 1.5% de sus ingresos por ventas son dedicados a inversión en investigación y desarrollo, y que entre un 3 y 4% de los empleados fijos estarían dedicados a alguna forma de tal actividad.

Los resultados del experticio indican que “bajo supuestos razonables, eso implicaría que la proporción de la población económicamente activa dedicada a Investigación y Desarrollo estaría cerca del 1.4% de la población económicamente activa,  y que la relación entre el gasto de Investigación y Desarrollo y el PBI rondaría 0.5%”.

Los resultados de la encuesta del Grupo Bareto ponen de manifiesto que es muy débil la vinculación de las empresas industriales y comerciales de la República Dominicana con las instituciones de educación superior del país:  ¨Cerca del 8% de las empresas declara tener algún tipo de acuerdo (generalmente relacionado con actividades de pasantías) con alguna universidad. En materia de innovación, empero la cooperación  entre empresas- gobierno universidades es muy baja ¨

El soporte financiero del gobierno a las empresas industriales y comerciales de la República Dominicana en materia de innovación es baja, excepto en el caso de las instituciones de crédito, cuya presencia fue destacada por el 5% de las firmas encuestadas.

En general, el papel de nuestras instituciones de educación superior en el proceso de transformación e innovación de las empresas industriales y comerciales del país, hasta ahora, se ha limitado a la provisión de recursos humanos. En esa función, nuestras instituciones de educación superior han merecido un voto favorable de parte de los empresarios.

De acuerdo con estudios realizados, la presencia de las instituciones de educación superior en el proceso innovador de las empresas industriales y comerciales resulta indispensable para que un determinado país devengue grandes beneficios de la globalización y de la apertura de los mercados.

Los resultados de la encuesta del Grupo Pareto debieran difundirse en todas las empresas y en todas las instituciones de educación superior. Ellos marcan el rumbo que debemos seguir y las tareas que debemos emprender para encarar con éxito los desafíos de la globalización.

Las desventajas de la mundialización y de la apertura de los mercados están a la vista de todos; sus ventajas están por verse.