La educación bilingüe en los niños

POR KEDMAY T. KLINGER BALMASEDA
La educación bilingüe es percibida como un nuevo enfoque pedagógico de revalorización y rescate de las culturas. El concepto de bilingüismo se vincula con la capacidad de reconocer las diferencias de dos idiomas distintos, fomentando una actitud de respeto hacia las diversas culturas, exportando un conjunto de principios: la aceptación de la alternatividad, la conciencia de ser distintos, el respeto mutuo, el abandono del autoritarismo, el fomento de la comunicación y la flexibilidad en las relaciones sociales entre personas de diferentes países.

Es importante que entendamos, que aprender una segunda lengua es un ejercicio que implica a todo nuestro sistema cognitivo; por lo que, además de la lengua en sí, se adquiere otra forma de pensar entendiendo sus palabras y estructuras, ya que se conoce otra forma de entender el mundo y a la vez se aprende una nueva cultura.

Podemos decir, que este modelo educativo envía una educación pertinente a través del rescate de la lengua, la interacción y el diálogo de las diversas culturas existentes, en este contexto, la educación bilingüe se plantea primeramente el fortalecimiento de lo propio, del mundo nativo en este caso, para luego integrar la participación activa de ambas culturas, tanto de lo nativo como de lo no, en la comprensión de la realidad.

Debido a limitaciones en los datos y a la falta general de una evaluación de tasas de deserción escolar y de otras medidas educativas, no se ha podido distinguir aún académicamente entre aquellos estudiantes que han recibido una educación bilingüe y aquellos que no la han tenido. La investigación sobre la efectividad de la educación bilingüe, está en el mejor de los casos, inconclusa. Ambas partes del debate respecto del empleo de una instrucción brindada en lenguaje nativo, llevan a la investigación hacia resultados que sostengan su postura particular. Sin embargo, pocos de esos estudios se llevan a cabo sin polémicas en contorno de la metodología, las muestras o la interpretación de los resultados.

El éxito de cada programa educativo depende enormemente de cómo sean implementados por cada escuela en forma individual, por lo que busco resaltar que quienes se oponen a la educación bilingüe deberían percatarse respecto de la notable conclusión de que todos los programas óptimamente implementados parecieran proveer a los estudiantes con la instrucción académica apropiada, y en este caso, se le sumaría un desarrollo del idioma Inglés.

Mi propia experiencia como Directora de un centro de educación inicial bilingüe me ha permitido comprobar como niños que apenas han comenzado a hablar en su idioma materno ya son capaces de reproducir palabras en otro idioma.

Para entender el proceso que conlleva la educación bilingüe, hay que conocer que existen dos formas de aprender un segundo idioma, la adquisición y el estudio. La adquisición supone aprender el idioma en situaciones comunes, que favorecen un desarrollo gradual de la capacidad de comunicarse en otra lengua, es decir, si el niño vive en el país donde se habla este idioma, va al colegio o se relaciona con gente que habla el idioma de manera regular, la adquisición de ese idioma entonces va a realizarse de manera natural y sin mucho esfuerzo por parte del niño. Sin embargo, la manera de aprender es muy parecida a la de la adquisición del idioma materno, pero se basa primero en entender, pasando por el reconocimiento de palabras sueltas, a frases enteras, y luego a hablar.

Si el niño que tiene acceso al idioma ‘extranjero’ es muy pequeño y está todavía aprendiendo a perfeccionar el suyo, (alrededor de los 2 a 4 años), es posible que la adaptación a ese nuevo idioma sea más fácil desde el punto de vista de poder intentar los sonidos y querer comunicarse con los demás; siempre y cuando tenga acceso regular a ese nuevo idioma.