La educación y el informe PISA

Desde hace unos años la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico – OCDE – efectúa trianualmente exámenes dentro del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes conocido como Informe PISA, siglas en inglés, con el que se pretende medir el rendimiento estudiantil en un conjunto de naciones y establecer comparaciones a partir de un sistema de valoración que, aunque los responsables consideran “muy objetivo”, es objeto de severas críticas partiendo fundamentalmente, pero no únicamente, de que el análisis que se desprende del mismo es esencialmente cuantitativo.

En los celebrados en el 2009 y el 2012 participaron estudiantes de 61 países. En cada uno de estos los evaluados estuvieron entre los 4,500 y los 10,000 aunque, es otra debilidad, se trata de alumnos de 15 años sin importar el nivel escolar en que se encuentren. Se miden tres áreas: lectura, matemáticas y ciencias naturales. En la evaluación no se pretende medir “el conocimiento escolar como tal, sino la capacidad de los estudiantes de poder entender y resolver problemas auténticos a partir de la aplicación de conocimientos de cada una de las áreas principales de PISA”.

No obstante, un grupo de expertos – en su mayoría estadounidenses y británicos – acaba de publicar una carta abierta en la que puntualizan un conjunto de críticas al Programa. Un punto relevante es en el que denuncian que muchos gobiernos readecuan sus programas teniendo solo como meta obtener un mejor resultado en la siguiente evaluación PISA y alertan que “sería un error enseñar para aprobar el examen, porque eso pervierte la finalidad de la Educación”.

Uno de los expertos llama la atención al hecho de la “OCDE – como organización dedicada al desarrollo económico – tiene un sesgo a favor del papel económico de la educación, olvidando que, en democracia, hay muchos otros aspectos importantes de la educación pública: la salud, el desarrollo moral, artístico y creativo; la participación cívica y la felicidad”. Incluso llegan a afirmar que el resultado “es malinterpretado por los políticos que no son capaces de entender la complejidad de los datos y que extrapolan … para justificar la dirección de sus políticas”. Recuerdan que los gobiernos tienden a ser “cortoplacistas”.

Otro de los cuestionamientos a la OCDE es el énfasis que pone en preparar al alumno solo para que encuentre empleo olvidando que la educación también debe buscar “formar a un ciudadano capaz de participar en la vida democrática de su país y en la toma de decisiones”. Reclaman que no se encargue el trabajo a “compañías multinacionales con ánimo de lucro…” y que se encargue a organismos intergubernamentales como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y las Ciencias –UNESCO -. Mientras, aquí la Academia de Ciencias debe seguir promoviendo su Programa la Ciencia en la Escuela, aunque a veces parezca que ara en el desierto, y el Ministerio de Educación esforzarse en continuar elevando la calidad de la enseñanza por si algún día nos invitan a participar en la Evaluación PISA mostrar tanto calidad como racionalidad del sistema educativo.