La encrucijada progresista

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Hay que intensificar la discusión de la coyuntura y airear las distintas posiciones. Los dominicanos y dominicanas progresistas y revolucionarios tenemos que afinar el filo de nuestro análisis porque la situación del país es en extremo complicada y grave. Leonel Fernández escogió a su contrincante, a través de un pacto y de una serie de acciones comunes en el Congreso. Ese contrincante aceptó gustoso la iniciativa: el Poder en el 2012, pasando por el 2010, es su obsesión. Empresario exitoso, multimillonario, ahora quiere ser presidente. Pero ese contrincante es alguien ajeno a la tradición perredeísta.

Entre los dos, con el Dr. Fernández señalando el camino, han metido de lleno al país en un giro neoconservador, aderezado con un crecimiento incontrolado de la corrupción, la delincuencia y la mafia de la droga. Con los dineros que la plutocracia mundial han asignado a la República Dominicana en esta encrucijada de crisis y con el torrente de monedas fuertes provenientes del lavado, este país pobre y pobrísimo, presenta una trágica “vitrina” de riqueza que engaña al más agudo analista y una galopante degeneración clientelista, con ausencia de alternativas visibles.

Las élites económico-sociales, eclesiales y políticas encantadas. El proyecto neoconservador es su hechura, con una participación sustancial de los representantes de los grandes capitales norteamericanos, europeos y algunos como Cisneros y los demás.

Pero de lo que se trata es del PRD, el partido más influyente del país en la etapa histórica que se inició el 30 de mayo de 1961. El experimento, ha resultado en extremo ganancioso para el Dr. Leonel Fernández y desastroso para el PRD.

El PRD, que ha practicado con creces, el clientelismo y que tiene su cúpula millonaria, con su corte clientelar, y  jóvenes educados en esta forma de hacer la acción política, está enredado en sus propias patas y pugnas, y la pequeña élite honesta se siente impotente frente al descalabro, y prefiere conciliar con el “elegido”, a lanzarse a reivindicar el PRD histórico.

Entonces, las masas perredeístas, parte fundamental del pueblo dominicano, son un terreno en disputa en esta encrucijada.

¿Cómo influir en esta inmensa masa, atraerlas a una acción política que la vuelva a convertir en parte fundamental de cualquier alternativa progresista, por construir? Es claro que esta masa no tiene líderes.

 Los y las honestas de la cúpula están subordinadas al “elegido”. Quedan entonces los líderes naturales de la base y toda la gente honesta que existe en ese gran partido.

¿Cómo ganarse este gran ejército sin hacer concesiones en cuestiones vitales para el futuro? ¿Cómo ponerle freno al proyecto neoconservador liderado por el Dr. Leonel Fernández, construyendo una alternativa de cambio?