La enfermedad de Estado y Venezuela

 La siempre trascendental República Bolivariana de Venezuela tiene una interesante historia de enfermedades de varios de sus mandatarios, que han provocado revuelo no sólo en el ámbito venezolano sino en el internacional. Por un lado Bolívar y Chávez, representantes de la dignidad del pueblo venezolano, desde otro ámbito los tiranos Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez. Sus enfermedades mantuvieron en vilo a Venezuela, pero con diferentes significados en atención a la conceptualidad política de cada uno de ellos.

Bolívar había logrado la victoria central al vencer al colonialismo representado a través de la monarquía española, luego emprendió una amplia jornada de lucha frente a los contrarrevolucionarios en toda la Gran Colombia, en esa situación lo asalta una grave crisis de su enfermedad tuberculosa (incurable para la época) que le lleva a la tumba en Santa Marta, Colombia. Su obra ya estaba cristalizada, era irreversible, pese a la fragmentación de la Gran Colombia en diversos países. Previamente había declinado la presidencia.

Cipriano Castro (El Cabito) con la colaboración de su compadre Juan Vicente Gómez estableció una ominosa tiranía desde 1899, para 1907 enferma gravemente, en noviembre de 1908 debe ir a Alemania para ser asistido el plano quirúrgico por el famoso médico Israel, quien se negó a intervenirlo en Caracas por temor a un desenlace negativo y posibles represalias de sus forajidos. Este se ve compelido a salir en busca de las atenciones del doctor Israel el 24 de noviembre. El 19 de diciembre su compadre aprovechó la coyuntura y se apoderó del poder, para la continuidad de la tiranía, cambiando solo el rostro del capataz. Se debe notar que el pueblo venezolano se mostró indiferente y no hizo ningún esfuerzo por defender al destutanado mandatario que solo había auspiciado el terror y el hambre. Tampoco concitó respaldo su relevo, porque era una copia fotostática.

Juan Vicente Gómez desarrolló una cruel tiranía de mayor duración, finalmente fue afectado por un cáncer de próstata y diabetes, que le provocó una gran agonía; en julio   de 1935 se esperaba su muerte, en Venezuela estaba restringida toda manifestación pública, nadie podía emitir conceptos contrarios al moribundo tirano. El periódico dominicano La Opinión en su edición del 24 de julio publicaba una nota con el epígrafe:

“El Presidente Gómez gravísimo”, resaltaba que noticias obtenidas en Puerto España, Trinidad, destacaban que “miles de venezolanos expatriados, residentes en esta isla, están preparándose para retornar a su patria desde que recibieron la noticia, aunque todavía sin confirmación, de que está moribundo en Maracay el Presidente de Venezuela Gral. Juan Vicente Gómez. Según se rumora, el anciano mandatario ha recibido ya el último sacramento. En Curazao, empero, dicen que no es de muerte el estado del viejo Presidente”. Miles de venezolanos estaban exiliados, presos (en cárceles de torturas como la Rotunda) y fugitivos (sin contar los muertos) y como refería La Opinión esperaban la muerte del tirano para tratar que Venezuela respirara los aires de la libertad, fallecía el 17 de diciembre. El historiador venezolano Manuel Caballero en su biografía sobre Gómez, nos dice que este hombre solo interesado en su férreo dominio personal, al morir el gobierno quedó a la deriva” … dejó sueltos los cabos de su sucesión, como se quejaba amargamente su primo Eustoquio en una carta de esos días”. Eustoquio Gómez era uno de los matarifes oficiales que perdió su oficio tras la muerte de su pariente. El jefe del ejército Eleazar López Contreras trató de darle continuidad al régimen flexibilizando la opresión vigente.

Contrario a Cipriano Castro que al salir de Venezuela para buscar servicios de salud de inmediato fue derrocado, todos observamos como el Presidente Chávez en diferentes ocasiones se trasladó a Cuba para recibir atenciones médicas y todo transcurrió normal en su país, sin reprimir a nadie, de igual modo en los últimos meses de la gravedad del Presidente no hemos leído una crónica (pese a los esfuerzos de cierta prensa amarilla) que indique “miles de venezolanos esperaban la muerte de Chávez para regresar a su país”. Todo lo contrario, Venezuela y América permanecían en vilo siguiendo positivamente su agonía, tras su muerte millares de ciudadanos en Venezuela y toda América se han lanzado a las calles espontáneamente a manifestar su solidaridad con el Libertador de los desposeídos venezolanos y coadyuvador a la lucha contra la pobreza en América, muy diferente a las ausencias de respaldo popular que en sus momentos no recibieron Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez por su trato miserable al pueblo venezolano. Gómez no podía designar un relevo, porque entendía que su mandato residía en la represión. Chávez convencido de la vigencia de su propuesta de progreso social, con inmenso valor consciente que ante su muerte inminente debía persistir la democratización y progreso social de los venezolanos se preocupó por plantear un continuador, el líder sindical y político Nicolás Maduro. Sin lugar a dudas los venezolanos ratificarán la última decisión de este digno Presidente de América. ¡Viva Chávez Revolucionario!