La epoca difícil Michael Pineda ahora respira mejor

D1

Hoy en día, Pineda apunta su dedo acusador a sí mismo, al igual que lo hizo en un extraño intercambio con los medios, conducido en inglés, idioma que aún está aprendiendo. No culpa a la barrera del idioma o a sus entrenadores. Fue su responsabilidad, dice.
No significa que enfrentar a dos docenas de periodistas en un clubhouse repleto en Fenway Park, tratando de explicarse, fue sencillo.

“Lo más difícil para mí es cuando los medios usan palabras complicadas, porque no las conozco”, dice Pineda. “No comprendía las preguntas”.
Tampoco Pineda podía salvarse del embrollo (dijo una y otra vez que trataba de tener mejor agarre) pero pudo haber estado menos petrificado, y podía darle mejores matices a su defensa.
La prensa (que podía contar con más hispanoparlantes en su plantilla) tampoco está libre de pecado.

Con respecto al cómo y por qué el alquitrán llegó al cuello de Pineda en primer orden, bien, otras personas tienen sus teorías.
El gerente general de los Yankees, Brian Cashman, tiene una historia, nunca antes contada, de un compañero de equipo diciéndole a Pineda, entre el primer y segundo inning en el clubhouse de visitantes, que el alquitrán no era visible.

El mánager Joe Girardi y el coach de pitcheo Larry Rotschild, mientras tanto, indican que los puntos más delicados de la regla del alquitrán fueron instruidos a Pineda luego de un incidente en una salida previa, cuando se le capturó in fraganti usando la sustancia. Pero los Yankees no aclaran si el mensaje fue dado en inglés o español.

CC Sabathia, veterano líder de los Yankees y mentor de Pineda, siente que no lo apoyó lo suficiente al no darle mejores consejos con respecto al mejoramiento de su agarre en clima frío. “Si fuera un angloparlante eso no hubiese ocurrido. Estoy 1,000 por ciento seguro de eso”, dice Sabathia.
“Es cierto que es fácil decir ‘no te pongas eso en el cuello’. O, ‘si necesitas agarrar mejor, usa esto’. Es difícil tener una conversación sobre varias cosas cuando hay una barrera del idioma presente”.
Como bateador designado de los Yankees esa noche, Carlos Beltrán vio en primera fila todo el desarrollo del episodio, y dice que lo inspiró a presionar a la unión de peloteros a requerir que los equipos emplearan intérpretes inglés-español en cada clubhouse.

Compañeros de equipo como Beltrán, Sabathia e Iván Nova afirman estar orgullosos de la forma en la cual Pineda trató de responder preguntas posteriores a la expulsión en inglés, la forma como trataba de conseguir las palabras correctas.
“Lo difícil para mí era, algunas veces, uno quiere explicarlo todo”, dice Pineda, “y no sé cómo explicarlo todo”.
Ahora, con 28 años, Pineda está en una situación distinta.
Insiste en no depender de un traductor, que ahora el equipo le ofrece, mientras concede entrevistas en inglés.
No está tomando clases. No obstante, al contrario de la época en la cual surgía dentro de las granjas de los Marineros de Seattle, se ha unido a jugadores norteamericanos que no hablan español, con el fin de retarse.

“Eso me encanta”, dice Pineda.

En su vestidor, cuando no entiende algo, busca a Sabathia y al relevista Dellin Betances, sin temor a pedir ayuda.
“Digo, ‘Dellin, ¿cómo se dice esto?'” Su inglés aún es imperfecto, pero está mejorando y se siente más cómodo a su alrededor.

“Tú entiendes lo que ocurre”, dice Pineda. “En tu corazón, te sientes grandioso porque entiendes lo que dicen. Entiendes lo que tienes que hacer”.
Sabathia piensa que este podría ser el año en el cual el talentoso Pineda se alce con el Premio Cy Young.
Si Pineda – quien tenía marca de 5-12 con efectividad de 5.82 la temporada pasada – puede cohesionar su habilidad, su nivel de tranquilidad lo podría ayudar.
“Cuando se está en la lomita, no importa si hablas inglés o no, tienes que lanzar la pelota”, dice Pineda con una gran risa, mostrando una libertad con el idioma con la cual simplemente no contaba unos años atrás. “Cuando se está en la loma, hay que pitchear”.

Si bien el incidente en Boston es la tarjeta de presentación de Pineda, hay mucho más en él.
Ha crecido en su época con los Yankees, aprendiendo el idioma, entendiendo la cultura y haciendo la difícil transición que es un rito en el crecimiento de muchos peloteros latinos dentro de las Grandes Ligas.
Su formación académica en Yaguate. A una hora de Santo Domingo, Pineda gustaba de ir a clases.
Su materia favorita era matemáticas. No se impartían clases de inglés.

Si no fuera un pelotero profesional, Pineda piensa que probablemente sería profesor; quizás no de aritmética, posiblemente de música. Uno de sus pasatiempos es tocar la tambora.

Yaguate es el pueblito en el cual todos se conocen, dice Pineda. Usa palabras como “pobre” y “humilde” para describir su crianza, pero agrega que siempre hubo comida en la mesa.
Pineda empezó a jugar al béisbol tan pronto como podía caminar. Su primer bate fue el tradicional para los dominicanos: un palo de escoba. Era un niño normal. Pero Pineda tenía talento.