La escasez de medicina en EU es crónica

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NUEVA YORK.- ¿Molesto por no encontrar una dosis de vacuna antigripal? Imagine no poder encontrar suministros de una medicina que limita el daño de una lesión de médula espinal, un medicamento que mejora la salud de un bebé prematuro, o una medicina que combate la infección bacterial sistémica.

Cada una de estas medicinas, y decenas más, escasean en Estados Unidos en estos momentos. En cualquier día, entre 50 y 80 medicinas, muchas de ellas que salvan vidas, quizá sean difíciles o imposibles de encontrar. Algunos pacientes mueren esperándolas, o porque un frustrado médico sustituyó otra medicina sin tener un adiestramiento adecuado.

La historia más grande detrás de la escasez de vacuna antigripal es que las perturbaciones en el suministro de medicinas en Estados Unidos se han vuelto rutinarias.

Las causas inmediatas son innumerables: fusiones de compañías farmacéuticas, fallas de producción, precios bajos y altos, incluso brotes de la enfermedad de las vacas locas. Pero algunos economistas dicen que todas se originan en una característica central del sistema de salud pública de la nación: nadie está a cargo. “Estamos tan preocupados en este país por una intervención pública inadecuada que estamos dispuestos a pagar costos muy altos -incluida la escasez- para evitar eso”, dijo Marc Roberts, profesor de economía política de la Universidad de Harvard.

En Europa, donde los gobiernos desempeñan un papel mucho mayor en la administración de la atención médica, la escasez en mucho menos común. Por ejemplo, mientras que los suministros de vacuna antigripal de Estados Unidos han sido escasos en tres de los últimos cuatro años, en Europa no ha sido así. “El mercado pacífico de Europa garantiza que los suministros estén disponibles”, dijo Uwe Reinhardt, profesor de economía de la salud en la Universidad de Princeton.

Pero hay tan poco apoyo político a la intervención del gobierno en el mercado de la atención médica en Estados Unidos que el senador John Kerry se esforzó en un debate presidencial reciente en decir que su plan para extender el acceso al seguro médico no crearía un nuevo programa gubernamental. Y algunos economistas dicen que las desventajas del modelo europeo de intervención pesada superan las ventajas.

Paul Ginsburg, presidente del Centro para Estudios del Cambio del Sistema de Saludm argumentó que la escasez de medicinas sucede en Estados Unidos no porque el gobierno no intervenga sino porque el mercado de la atención médica tiene una consciencia que supera la lógica del mercado.

“Si se pudiera duplicar o triplicar el precio siempre que la cadena de oferta se alterara, podría valer la pena tener capacidad excesiva”, dijo Ginsburg. Pero esos aumentos de precios serían rechazados como inapropiadamente lucrativos. “Es la incapacidad del sistema de precios para reaccionar a estas perturbaciones lo que conduce al potencial de escasez”, dijo.

Farmacistas de hospitales estadounidenses dicen que la escasez crónica les ha obligado a convertirse en administradores de crisis. Cada día, Scott Mark, director de farmacia del Centro Médico Nacional Infantil en Washington, coloca una lista en computadora de tres páginas de medicamentos escasos, y cada día la lista es diferente. Algunas deficiencias en el suministro duran días, otras años.

Una razón de que sean tan comunes está vinculada con los precios altos de muchos medicamentos, especialmente los nuevos. En cada punto de la cadena, desde el fabricante hasta el distribuidor y el hospital o la farmacia, el costo de mantener suministros importants de medicinas a la mano puede ser prohibitivamente costoso. “Quizá se tengan entre dos y tres días de suministros, cuando mucho, en los anaqueles”, dijo Mark. Como resultado, cualquier alteración afecta a los pacientes casi inmediatamente.

Para las medicinas más antiguas, el problema pudiera ser el contrario: una vez que hay disponibles versiones genéricas, los precios caen tan bajo que un proveedor importante quizá repentinamente decida descartarla, y los rivales podrían ser lentos en cubrir la falta.

En la mayoría de los países europeos, el gobierno dirige el sistema de salud y compra las medicinas que usan los hospitales. Los precios para las medicinas de marca son establecidos típicamente más bajos que en Estados Unidos, mientras que los genéricos son más altos. Los hospitales tienen incentivos para mantener mayores suministros a la mano. Y los reguladores vigilan de cerca la oferta.

La Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) tiene un equipo especial que maneja la escasez de medicinas en Estados Unidos, pero el equipo tiene pocos poderes. La ley federal requiere que los proveedores de medicinas que salvan vidas deben avisar con seis meses de anticipación antes de descontinuar voluntariamente la producción, pero una compañía que meramente suministra la mayoría de una medicina crucial puede suspender su producción en cualquier momento sin avisar.

El doctor Mark Goldberger, director del programa de escasez de medicinas de la FDA, dijo que su equipo trata de asegurarse de que las regulaciones no impidan a las compañías producir medicinas cruciales. “Pero es difícil imaginar al gobierno proporcionando incentivos para una amplia gama de medicinas” para mantener los suministros constantes, dijo. “Y no veo otras soluciones, que involucren a las personas a producir medicinas o gastar grandes cantidades de fondos gubernamentales, como realistas”.

En Estados Unidos, los incentivos de mercado generan innovación, pero también incertidumbre, dijo Jonathan Gruber, profesor de economía del MIT. Dijo que Europa se había beneficiado durante décadas permitiendo que pacientes estadounidenses soportaran los costos de la investigación farmacéutica. La vulnerabilidad a la escasez es parte de esa carga, dijo.

Pero Roberts de Harvard argumentó que al menos para algunas medicinas había un buen argumento económico para soluciones gubernamentales: las vacunas, antivirales y antibióticos, por ejemplo, benefician a todos, no sólo al paciente, porque reducen el riesgo de propagar una infección.

Garantizar suministros adecuados de productos que tienen esos beneficios es “un ejemplo clásico de algo que no debería ser dejado al mercado”, dijo Roberts.

Reinhardt dijo que la poca disposición del gobierno a intervenir para garantizar los suministros de medicinas cruciales se originó en la adulación estadounidense para la toma de riesgos. “En algunas áreas, es importante que el gobierno sea el garante de último recurso”, dijo.