La estancia del cáliz en el Monasterio
de San Juan de la Peña

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La presencia del Santo Cáliz en San Juan de la Peña está testificada por un documento del 14 de diciembre de 1134. A petición del rey de Aragón, don Martín el Humano, el Cáliz pasó a ser custodiado en Zaragoza el 26 de septiembre de 1399

Fue durante su estancia en el monasterio de San Juan de la Peña de donde surgió un núcleo de hombres esforzados que acometieron la reconquista contra los musulmanes.

Esta lucha tuvo caracteres épicos, que no dejaron de ser aprovechados por la creación literaria, ya que, según historiadores de la literatura, constituyen el origen o fuente de poemas tan célebres como los de Cristian de Troyes o Wolfram de Eschenbach, protagonizada por el héroe Perceval o Parzival, que posteriormente se convertiría en el Parsifal en la célebre composición de Wagner.

Todas estas leyendas tienen el factor común de un vaso maravilloso, denominado Santo Grial o Graal, que se convierte en el objeto deseado de los caballeros. Su  búsqueda va configurando la historia de aventuras cuya lectura estuvo tan presente en la literatura del Medioevo.

La tradición literaria compararía estas vicisitudes terrenales de ambición, celos, amor y otros sentimientos fatales humanos con la purificación del alma en esta vida que le ha correspondido permanecer hasta la muerte del cuerpo físico.

El encuentro del Santo Grial significaría la purificación del alma, es decir, la victoria el bien sobre el mal en un proceso de transformación a través de las pruebas a las que es sometido el héroe de la leyenda. Lo que vendría también a compararse con un proceso alquímico, donde la copa representa el final de la obra alquímica, la sangre de Cristo o la obra purificada hasta su máximo esplendor.      

La presencia del Santo Cáliz en San Juan de la Peña está testificada por un documento del 14 de diciembre de 1134. A petición del rey de Aragón, don Martín el Humano, el Cáliz pasó a ser custodiado en Zaragoza el 26 de septiembre de 1399. En el texto de entrega que se conserva en Barcelona, se hace constar que el Santo Cáliz fue remitido desde Roma con una carta de San Lorenzo.

La reliquia fue finalmente trasladada a Valencia durante el reinado de don Alfonso el Magnánimo y se conserva en su catedral desde el 18 de marzo de 1437.

Aunque son varios los vasos sagrados que se encuentran esparcidos por el mundo queriéndose autentificar como los verdaderos recipientes donde Cristo vertió el vino durante la Última Cena, el que se encuentra en la catedral de Valencia es el que más datos históricos reúne para ser el verdadero. Y aunque así no fuera, la veneración que ha suscitado durante siglos le hace merecedor de su carácter sagrado.