La eurozona teme otro cambio “brutal”

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POR RALPH ATKINS
En Fráncfort

¿Podría la caída del dólar -y la subida del euro- significar un peligro para la recuperación económica de la eurozona?
Los sucesos de los últimos días tienen un raro parecido a los de finales de 2004, cuando el euro también subió de manera importante frente al dólar, hasta un pico el 31 de diciembre por encima de US$1.36, generando temores sobre las perspectivas de crecimiento en la región de 12 países.

Frente al dólar, ya el euro supera el punto en el cual Jean-Claude Trichet, el presidente del Banco Central Europeo intentó una intervención verbal en el mercado de cambio. El 8 de noviembre de 2004 definió como no deseados los “brutales” movimientos monetarios. Durante el año siguiente, la economía de la eurozona se mantuvo en calma.

Una regla elemental que emplean los economistas es que una apreciación del euro de 10%, sobre una base medida por el mercado, elimina un 1% del crecimiento el año siguiente.

Pero aún si la apreciación del euro se sostiene, la economía de la zona del euro es significativamente más fuerte, y por eso mejor equipada para resistir una ganancia de su moneda, que en 2004. El crecimiento del producto interno bruto este año está en la senda de ser el mejor desde el inicio de la década: en realidad, el euro parece estar subiendo en gran medida, gracias a las brillantes perspectivas de crecimiento de la región, que han generado especulaciones de que las tasas de interés de la eurozona también subirán.

En verdad, el crecimiento de la eurozona perdió velocidad en el tercer trimestre, cuando el PIB subió 0.5%, pero todavía mejor que el PIB de Estados Unidos, y pudo haber constituído una corrección, después de un fuerte 0.9% en los tres meses anteriores. La confianza en los indicadores de los negocios señalan que ha habido poca disminución en los meses finales del año. El índice IFO, de Alemania, la semana pasada estaba de regreso en una altura de 15 años.

“Es difícil creer que tenga un problema serio en las manos cuando los negocios alemanes le dicen que nunca habían estado mejor”, dice Robert Berrie, economista de Credit Suisse. La industria alemana ha dado grandes pasos en la competitividad, con costos por trabajo firmemente bajo control, y puede que ganan terreno de nuevo frente a los rivales norteamericanos a pesar de la fuerza de la moneda.

Michael Hunter, director de IdW, el instituto económico alemán de Colonia, dice que el euro a US$1.30 creará pocas dificultades, particularmente dada la protección de la moneda por las compañías. “Las empresas alemanas pueden tragarse eso. Hay formas suficientes para asegurarse frente a un dólar en baja”. Sin embargo, surgirían problemas si se acelerara el descenso del dólar.

 “Con fluctuaciones rápidas y abruptas, las compañías no tienen tiempo suficiente para protegerse”, dice.

Puede que otros países se vean afectados más seriamente que Alemania. Jacques Cailloux, economista del Royal Bank of Scotland, cree que a países como Italia, Portugal y España, que manufacturan productos de valor agregado más bajo que Alemania, les iría peor. Francia, donde la ansiedad de sus políticos sobre la fuerza del euro y la aparente indiferencia del BCE era muy fuerte el lunes, “está más o menos en el medio”, añade Cailloux.

Pero, hasta ahora, se espera que la eurozona marque otro crecimiento respetable en 2007, y la apreciación del euro sigue estando algo distante de provocar una degradación en los pronósticos.

VERSION IVAN PEREZ CARRION