La familia:
Centro de amor y de unidad

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Estamos en las postrimerías de noviembre, Mes de la Familia, y nos preguntamos ¿qué es la familia?

Para muchos es el núcleo formado por papá, mamá, hijos e hijas. Para otros es el hogar donde vivimos que puede estar conformado, además de los mencionados, por otros parientes, como abuelo, abuela, tíos, primos… que es la llamada  familia extendida; la primera recibe el nombre de nuclear.

Hay otras familias en las que no todos sus miembros están unidos por lazos de consanguinidad, sino por el afecto.

Se ha dicho que la célula fundamental  o base de la sociedad es la familia porque de los valores que en ella se fomenten depende el comportamiento de los ciudadanos y ciudadanas de una comunidad.

Tinmarín quiere que nuestros amiguitos y amiguitas den mucha importancia a su familia, independientemente de quienes sean los miembros, y que cada uno de los hogares donde ustedes habiten sea un  espacio para fomentar el amor, el respeto, la solidaridad, la comprensión, la convivencia, la confianza  y sobre todo la unión.

Hoy más que nunca necesitamos fortalecer la institución familiar porque en el mundo, pero sobre todo en nuestro país, hay muchos enemigos que atentan contra ella.

Entre esos enemigos citamos el consumismo, que nos lleva a desear todo lo que se ofrece a través de la propaganda y que crea necesidades falsas  y para satisfacerlas se recurre a acciones reñidas con la moral;  se nos pregonan antivalores y si no estamos sólidamente formados, caemos en errores y vicios que nos destruyen a nosotros mismos, a  la familia y a la sociedad.

Igualmente, tenemos otros peligros, como son los programas y contenidos que nos llegan a través de la Internet que si no estamos sólidamente formados pueden dañar nuestra mente.

Quienes tienen acceso a  la televisión  por cable reciben también mucha basura y si no hay medidas de control también es muy perjudicial, sobre todo para los niños y niñas.

Ustedes, queridos amiguitos, pueden colaborar a que en los hogares haya unidad, compresión, respeto y toda esa serie de valores de que tanto necesitan nuestra sociedad.

Sean agentes de paz y de amor; nunca provoquen situaciones de desavenencias entre sus padres y demás miembros de la familia; practiquen la tolerancia y  el diálogo y contribuyan con su conducta a que su hogar sea un verdadero templo donde  Dios sea el centro de  todo.