La FAO vincula los “corredores agrícolas” con el impulso al desarrollo rural

La FAO vincula los “corredores agrícolas” con el impulso al desarrollo rural

Roma. Los llamados corredores agrícolas, que permiten conectar varias zonas para potenciar la economía, también pueden contribuir al desarrollo rural en países de bajos ingresos atrayendo capital privado e inversiones a gran escala, según un informe divulgado hoy por la FAO.

La Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas (FAO) destacó que estos proyectos en territorios conectados por líneas de transporte tienen un “potencial para el desarrollo sostenible que ha permanecido en gran parte sin explotar».

Esa idea, que ya estaba presente en la antigua Ruta de la Seda, ha tomado nuevas formas en las últimas décadas, de acuerdo al estudio, que analiza tres programas avanzados en Asia central, la subregión del río Mekong en el sudeste asiático y Perú; y tres nuevos en Indonesia, Mozambique y Tanzania.

La economista especializada en negocios agrícolas de la FAO Eva Gálvez aseguró a Efe que esos megaproyectos mueven miles de millones de dólares de presupuesto y pueden reducir el costo del transporte a veces hasta en un 80 %, abaratando de esta manera los precios de los productos para los consumidores.

Si tradicionalmente estos programas se han utilizado para mejorar el funcionamiento de los mercados o para conectar los puertos con las minas, Gálvez instó a hacer planes “más inteligentes” para aprovechar mejor las oportunidades agrícolas.

En Asia, la experta española recordó que se han fomentado las inversiones conjuntas en China, Tailandia, Laos y Birmania; y el comercio entre aquellos países del centro que no tienen salida al mar.

En África, donde se ha observado a partir de esas iniciativas un aumento del comercio exterior y de los ingresos de los productores de hasta el 30 %, la participación de las autoridades y los agentes locales ha supuesto desafíos adicionales, como la forma de explotar la tierra, apuntó.

La economista recalcó que en ese continente, donde la mayor parte de la tierra es comunal, se crearon bancos de tierra con el objetivo de consensuar con las comunidades qué tierras estaban disponibles para los productores y las infraestructuras.

En Perú, el año pasado culminó un proyecto de corredores en torno a ciudades intermedias como Tarapoto, en la selva, o Ayacucho, en los Andes, con el objetivo de mejorar las carreteras y desarrollar los puertos para vender los productos agrícolas dentro y fuera del país.

En ese caso, Gálvez explicó que se creó un centro de servicios económicos no financieros donde se proporcionó información y se identificó a posibles inversores, a quienes “se ayudó a vincularlos con productores” y a crear entre ellos una “relación de confianza». Según el informe, Perú es ahora el tercer mayor exportador mundial de alcachofas, procesadas en varios de esos corredores.

A juicio de Gálvez, en los últimos años el desarrollo agrario ha quedado relegado a un segundo plano en estos proyectos por tener un impacto más a largo plazo, mientras crece la necesidad de un mayor apoyo internacional e instituciones capaces de llevar a cabo los proyectos y tomar decisiones “más informadas».

En otro país sudamericano, Ecuador, el gerente del programa nacional del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) de la ONU, Jesús Quintana, aseveró a Efe por teléfono que en este momento hace falta repensar el concepto de corredor.

Este planteamiento “tuvo su momento” en países como Ecuador, Bolivia o Perú, si bien ahora está en juego “una visión más nacional de arriba abajo”, dijo Quintana, que explicó que en el caso ecuatoriano se está evitando que haya núcleos territoriales que puedan suponer una “discriminación” frente a otros.

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