La felicidad en tiempos difíciles

Psiquiatra Jose Miguel  Gómez.
Psiquiatra Jose Miguel Gómez.

Estos son tiempos de distorsiones, de inequidades, de desigualdades y de mala distribución de riqueza. Por otro lado, son tiempos de presión social para el consumo, el confort, la auto-gratificación y el auto-reconocimiento. El dinero y placer se han convertido en el amo y señor de tantas almas que, han reproducido un ser social más egocentrista, más narcisista y más militante de la vanidad, y de lo visual, quedando atrapado en la cultura de la prisa. La felicidad, entonces, para uno es una imposibilidad por carencias, y para otros, una perturbación por la abundancia. Sin embargo, en ambas condiciones se puede sentir la ausencia en algunas personas, de la falta de pasión en lo que hace o por la ausencia de amor por lo que existe.

Uno de los tantos caminos hacia la felicidad es llegar a tener claro ¿Qué nos perturba? ¿Qué nos frustra? O ¿Qué nos descontrola? Para llegar al otro camino, quizás tomando atajos, para llegar a la parte emocional y cuestionar: ¿Qué actitud adoptar frente a los problemas? Unos lo reaccionan con ira, rabia o enojo; otros con venganza, culpa y desapego; mientras, una gran cantidad de personas lo hacen a través del odio, el resentimiento, y la sed de venganza. Para continuar hacia delante en la búsqueda de quitar las piedras para ese camino hacia la felicidad debe preguntarte, ¿cómo reacciono ante el conflicto? con violencia y agresiones, con angustia y ansiedad, con comunicación asertiva, con soluciones o estrategias para no dañar o no dejarse dañar; o se cierra un conflicto, se victimiza usted, o siente autocompasión o se va a la cera del frente para establecer una enemistad.

La felicidad es tan compleja, que no se trata de momentos felices, ni de espacios, de auto gratificación. Como tampoco es una decisión de que su felicidad depende de la pareja, la familia, del trabajo, del dinero, de los hijos o de las cosas logradas.

Para lograr esa felicidad hay que tener actitudes optimistas, sana autoestima, aceptar los limites y las pérdidas; descubrir espacios, lo significativo, y las personas significativas; aprender a cerrar procesos, pasar la página de los traumas y frustraciones o de experiencias negativas. De estos caminos se llega a la armonía de lo interior con lo exterior, a conquistar lo significativo y lo trascendental que le dé significación a la existencia, y pueda consolidar el sentido de existencia y el de utilidad, para asumir una vida con varias razones de existencia.

La felicidad no es una casualidad, ni una chepa, ni una latería, es más que todo eso. La felicidad es una actitud emocional que se asume, se aprende y se vive a través de la alegría, el amor, la compasión, el altruismo, la pasión y la entrega. Para sentir la felicidad hay que amar lo que se tiene; disfrutar lo alcanzado y vivir con intensidad y pasión. Pero también, hay que dar lo mejor de sí; vivir y practicar lo que existe entre la conciencia, los valores y el hacer lo correcto. Para ser feliz y vivir la felicidad hay que ser libre; libre de espíritu y de conciencia, para elegir lo que da paz, armonía y pasión de forma duradera.

Es posible y visible la felicidad en tiempos difíciles. Se puede ser feliz y elegir propósitos saludables y proyectos de vida que sea nutriente, oxigenantes y saludables. La verdadera razón existencial es insistir en la felicidad, en la armonía, y en la libertad; tres cosas que a tantas personas ahora, siempre y después se les ha hecho imposible.