La fiesta del libro

WILFREDO MORA
¿Por qué celebramos la Feria del Libro el 23 de abril? Miguel de Cervantes y Saavedra (1547-1616) es la primera voz en lengua española. De una vida llena de insatisfacciones y pródiga pluma, casi no fue reconocido su talento. En su muerte, ocurrida un 23 de abril, se le recuerda en todos los países de Hispanoamérica celebrando en su nombre el día del libro, de las bibliotecas y bibliotecarios y de la lengua española. Ahora su gloria es universal.

La lectura de libros desempeña la función primordial de preservación y difusión del conocimiento, desde hace miles de años. ¿Y la función de la fiesta del libro? René Maheu escribió cierta vez: “el libro es el documento de comunicación más seguro y manejable que se haya inventado jamás; es también el primero que permitió al pensamiento del hombre vencer al tiempo y, luego, al espacio”. Yo creo que la Feria del Libro tiene la urgencia de incentivar la lectura, perpetuar la obra de nuestros principales escritores y pensadores.

Para los intelectuales el libro tiene repercusiones en la vida de los hombres. Y aunque en el mundo moderno dominan los medios digitales y audiovisuales, no se puede suplir la función del libro impreso.

A pesar de muchos problemas que amenazan la vida natural del libro, en 1970 se editaron en el mundo más de medio millón de títulos, en los Estados Unidos, Europa y la antigua Unión Soviética, los símbolos del desarrollo económico y cultural. En América Latina hay problema con la lectura de libros, antes lo había con la edición, en relación con el presente, pero no es fácil integrar el libro a los modales de los jóvenes. En nuestra educación pública es la única mística que está ausente en las aulas del nivel básico, medio y superior. En las universidades hay una distorsión del rol del libro, desde las bibliotecas, de parte de la actitud del docente, y de parte del modelo de educación superior que estamos construyendo.

Hoy hay menos analfabetos que antes, la industria material no tiene el sesgo ideológico de ayer, abunda la literatura light, de superación personal, los fragmentos de textos a través del internet, y ha quedado atrás el libro clásico.

La actitud del libro es la misma siempre, para todas las generaciones.