La fiscal y el Amet: ¿Quién tiene la razón?

Millizen Uribe

Estos días hemos visto las redes sociales inundadas de diferentes fragmentos o enfoques de un video en el que se observa un incidente suscitado entre una fiscal y un Amet.
De manera general, se aprecia que la fiscal se parqueó, incorrectamente, en una acera y el Amet intentó ponerle una multa. A partir de aquí las versiones son encontradas.
El agente dice que ella se resistió a entregar los documentos y a mover el vehículo, alegando que era una fiscal, lo que, de ser cierto, estaría muy mal porque su condición de fiscal debería ser un impedimento para no incurrir en violaciones a la ley, no para no ser multada.
De su lado, la fiscal dice que el Amet miente porque en ningún momento ella se negó a ser multada, sino que se molestó porque él la estaba grabando en un video sin su autorización.
En las imágenes se aprecia que ambos se enfrascan en una discusión al que le prosigue un forcejeo, que termina, según la versión de la fiscal, cuando el Amet la golpea en la cabeza y ella cae al suelo. En caso de que los hechos hayan sucedido así, habría que lamentar tal nivel de violencia contra un ser humano, máxime, en este caso, que se trata de una mujer.
Sin embargo, el agente niega esta secuencia de hechos. Dice que ella misma se habría tirado al piso.
Lamentablemente, cualquiera de las dos versiones puede ser cierta porque en la contemporaneidad dominicana, son comunes los casos en que funcionarios utilizan sus cargos para violentar leyes que ellos son los primeros que deberían cumplir, para entonces velar porque la ciudadanía cumpla.
Pero también abundan los agentes, armados, que suelen abusar de su autoridad y utilizar la violencia y la fuerza en un mal ejercicio de sus funciones.
En las redes he visto unos a favor de la fiscal, otros a favor del Amet, producto, tal vez, de esa ambigüedad que trajo consigo la modernidad y que siempre nos divide en dos bandos, creyéndonos unos los buenos e inmediatamente identificando a los otros como los malos.
Mas, a las autoridades esto no le luce. No deben dividirse Amet versus Fiscalía, sino actuar sin prejuicio ante ambas versiones y llegar al fondo de la verdad, para que así se evite castigar a un inocente: ya sea la fiscal o el amet.
Y es que la justicia y la ley deben ser para todos y todas. Sin importar el rango, la posición social, el abolengo o la cantidad de dinero del que se disponga en el banco, ya que como decía Aristóteles: “El único Estado estable es aquel en que todos los ciudadanos son iguales ante la ley”.