La fruta es mucho más apetitosa si no se hace uso de productos químicos, más vale calidad que cantidad.

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¡Apúntate a la cocina ecológica!
 La idea es rescatar la esencia de los alimentos ya que están llenos de sabor. Quizá los alimentos orgánicos sean un poco más caros, pero la calidad tiene “un rico y saludable precio”

El medio ambiente es algo que tiene muy preocupada a la población mundial últimamente. La cocina no iba a ser menos y se ha apuntado también a la ecología no sólo en cuanto a los productos alimenticios, sino a los electrodomésticos y utensilios para realizar los sabrosos platos. ¿Cómo podemos ser más ecológicos entre fogones?

La ternera ecológica sabe a…¡ternera! Los alimentos de este tipo se diferencian del resto precisamente por ser respetuosos con su naturaleza. Nada de agentes químicos para que la fruta parezca más grande ni crezca antes, ni hormonas para que las vacas dispongan de más masa. Lo que importa es el sabor y el cuidado del medio ambiente.

Quizá los alimentos orgánicos sean un poco más caros, pero la calidad tiene un precio. Carmen Ruscalleda, la primera mujer española en conseguir tres estrellas Michelín , es una gran defensora de este tipo de productos.

 Según ella “hay que rescatar la esencia de los alimentos “ ya que están “llenos de sabor”.    Y de hecho parece que se le está haciendo caso, ya que la cocinera ha destacado que ha aumentado su consumo.

Pero, ¿cómo preparar una parrillada de verduras ecológicas en una cocina que no es respetuosa con el ambiente? Lo mejor es disponer de una cocina que se adapte como un guante a lo que comemos. Existen, por ejemplo, las que se alimentan de la energía del sol gracias a la colocación de paneles solares.

El año pasado México quedó como finalista de los premios Ashden-los “Oscar Verde”- para la energía sostenible por la invención de una cocina ecológica. Se trata de una estufa que reduce el consumo de leña en un 60% y en un 70% la contaminación del aire dentro del hogar.

La diferencia con las tradicionales de leña es que no crea lesiones oculares, ni quemaduras, enfermedades respiratorias, emisiones de dióxido de carbono, ni deforestación.

Una cervecita

Y mientras se cocina qué mejor que una cervecita. También se puede ser respetuoso con la naturaleza en cuanto a este tipo de bebidas. San Miguel, una empresa española, ha sacado al mercado la ECO, que utiliza como materias primas la cebada, el agua y el lúpulo. La diferencia con la tradicional es que todo proviene de campos ecológicos.

Aceites, papas fritas, pollo, carne, hamburguesas, azúcar, licores, magdalenas de chocolate, café, arroz, cacao, guisantes, patés, vino… ¡incluso la tequila mexicano o el champán francés! Prácticamente todos los productos que tomamos habitualmente pueden convertirse en prodoctos ecológicos.

Precisamente es la carne ecológica lo que más llama la atención, ya que habitualmente se relaciona este adjetivo con la agricultura.

Uruguay es un exportador de carne de este tipo que se ha abierto a mercados como China. Para conseguirlo cría a los animales en campo abierto.

Estos productos orgánicos suelen tener un sello de calidad. El Café Orgánico Marcala, por ejemplo, es uno de los alimentos hondureños más conocidos en el exterior. Exportan incluso a lugares como Alemania.

Pero eso no es todo, el mercado internacional está muy interesado en este tipo de productos. Japón quiere comprar a Bolivia productos orgánicos y ecológicos. La quinua- un grano con alto contenido en proteínas obtenido de una planta de la región andina-, es el más cotizado, y se quiere importar indefinidamente, según el presidente Evo Morales.

Batalla contra los transgénicos

Poco a poco los productos más naturales ganan la batalla a los transgénicos, que cada vez son peores vistos por la sociedad.

En Alemania, por ejemplo, se realiza la Semana Verde de Berlín, y en el mismo país se celebró este año la feria internacional Biofach, sobre este tipo de alimentos.

Las novedades han sido pizzas congeladas elaboradas con productos ecológicos o pastas deshidratadas.

Este año la homenajeada ha sido Italia, ya que es el segundo país europeo productos de orgánicos, después de Alemania.

Quizá dentro de unos años todos utilicemos cocinas respetuosas con el medio ambiente… ¿se volverán a utilizar las ollas de madera? La lechuga que comeremos en casa puede que no sea tan grande, pero ¿tendrá realmente un sabor apetitoso? Transgénicos, la batalla ya ha comenzado. Efe/ Reportajes