La “garganta profunda” de Watergate
sale a la luz: sería Mark Felt, del FBI

NUEVA YORK, Mayo 31 (AFP) – Uno de los mayores misterios periodísticos de la historia, la identidad de la “garganta profunda” que ayudó a esclarecer el caso Watergate, podría haber sido resuelto después de que el número dos del FBI de la época, Mark Felt, de 91 años, dijese que fue él.

   A través de encuentros furtivos celosamente planificados con el periodista del Washington Post Bob Woodward, “garganta profunda” ayudó a éste y a su compañero Carl Bernstein a desenredar la madeja del caso Watergate, que acabaría costándole el puesto al presidente Richard Nixon en 1974.

   “Soy el tipo al que llamaban ‘garganta profunda'”, le dijo Felt a la revista Vanity Fair, según un artículo que aparecerá en la edición de julio.

   El apodo era una alusión a la película erótica del mismo título que causó furor en la época.

   Tras hacerse público el contenido del artículo, la familia de Felt -que vive en California y cuya salud se ha deteriorado mental y físicamente en los últimos tiempos- publicó un comunicado en el que se declara orgullosa de su “héroe”.

   “La familia considera” que “es un gran héroe estadounidense que fue mucho más allá de sus obligaciones poniéndose en gran riesgo. Esperamos sinceramente que el país también lo vea de este modo”, afirma el comunicado leído por el nieto de Felt.

   “Mi abuelo está satisfecho de ser honrado por su papel como ‘garganta profunda’ con su amigo Bob Woodward”, agregó.

   Ni Woodward, ni Bernstein, ni el director del Post de la época, Ben Bradlee, han querido nunca revelar la identidad de la fuente anónima más famosa de la historia y no cambiaron de opinión este martes.

   Citando un comunicado, CNN afirmó que Woodward tiene la intención de mantener en secreto sus fuentes y que no piensa confirmar la noticia pese a los últimos acontecimientos.

   “Hemos estado así durante 30 años. Y durante 30 años no hemos dicho nada. Eso no cambiará hoy”, dijo Woodward.

   “Es nuestra intención no hacer pública la identidad de ‘garganta profunda’ hasta su muerte”, reiteró por su parte Bernstein.

   Tras 30 años de silencio que alimentaron su leyenda, la familia de Felt -que no se enteró del asunto hasta hace tres años a través de una amiga- le convenció de colaborar con Vanity Fair.

   Sin embargo, él no quería por miedo al deshonor y a la justicia, y en una ocasión le dijo a su hijo Mark que no creía que lo que hizo “fuese muy honorable”, según la revista.

   “No deberías explicárselo a nadie”, le pidió.

   El ex-director asistente de al Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de la época, que ha acabado perdiendo la memoria, temía que la justicia le pidiese cuentas por la información revelada.

   Al contrario, sus hijos consideraban que lo que hizo fue digno de reconocimiento y que además podía proporcionales dinero, y acabaron convenciéndole.

   “Woodward se llevará toda la gloria por ésto, cuando nosotros podríamos hacer dinero suficiente para pagar las facturas, como la deuda que he contraído para la educación de los niños. Hagámoslo por la familia”, le dijo su hija Joan.

   Los hijos de Felt llegaron a contactar a Woodward, que no quiso confirmarles que su interlocutor fue efectivamente él.

   El 9 de agosto de 1974, Nixon se convirtió en el primer presidente de Estados Unidos en dimitir como resultado de una investigación que se inició con el allanamiento de las oficinas del Comité Nacional Demócrata en el complejo de apartamentos Watergate, en Washington, el 17 de junio de 1972.

   Los autores del allanamiento pretendían instalar micrófonos en la oficina.

   En la película que se hizo sobre el caso, “Todos los hombres del presidente” (1976, dirigida por Alan Pakula), los encuentros entre Woodward (Robert Redford) y su fuente (Hal Holbrook) tienen lugar en un parking de la capital.