La generación Ni-Ni

Generación X, Generación Y… Generación Ni-Ni. Estos son algunos de los términos que, en sentido demográfico, se vienen aplicando a las últimas generaciones de jóvenes.

La Generación Ni-Ni es un término actual mundialmente para referirse a los jóvenes de entre 18 y 30 años de edad que ni estudian ni trabajan. Toman una posición indiferente ante la realidad y optan por no estudiar ya que afirman que no conseguirán trabajo relacionado a sus estudios o simplemente por falta de motivación en seguir creciendo intelectualmente. Muchos de ellos son personas preparadas que no tienen deseos de hacer nada más que de vivir la vida a costa de sus padres. Otro porcentaje mayoritario que también engloba el término es el de personas jóvenes que, por la abundancia en la que han nacido y les han permitido vivir, no han tenido interés ni por estudiar ni trabajar porque les han consentido todo.

En América Latina, según el Informe Mundial sobre la Juventud del 2007, en 2004 entre el 18 y el 20% de los adolescentes de entre 15 y 19 años no estudiaba ni trabajaban. La crisis de la generación de los Ni-Ni se ha acentuado en los últimos años debido a que, a pesar, de que las generaciones crecen en un ambiente de tecnología y democracia, tienen una gran dificultad para desarrollar un proyecto de vida y de emanciparse. Esta generación se enfrenta con condiciones laborales deterioradas: infraempleo y la no valoración de la formación educativa.

Una de las razones por la que los Ni-Ni sufren de angustia es por la posibilidad de tener una calidad de vida inferior a la de sus padres. Pero, sin embargo, luego de dos o tres intentos se resignan y dejan de buscar la posibilidad de ir alcanzando poco a poco ese proyecto de vida que añoran.

Otra de las causas de la angustia en este grupo de personas se debe a que no le encuentran sentido a estudiar, si después de haberlo hecho les costará mucho trabajo conseguir un empleo relacionado con lo que estudiaron, por lo que deciden no hacer ninguna de las dos cosas y ocuparse su tiempo en ociosidades, lo que causa en ellos una sensación de sin sentido. Aunque también es común ver como hay muchos otros, que al ver la facilidad con que algunos sin tener siquiera la mitad del curriculum que ellos tienen, por “enllavadura” han logrado alcanzar grandes posiciones en empresas con un significativo salario, lo que desmoraliza y menosprecia los alcances académicos. Un dato interesante es que la mayoría de miembros de esta generación forman parte de familias de clases media y baja. A falta de datos sobre el alcance del “síndrome ni-ni”,un sociólogo reflejó que el pacto implícito entre el Estado, la Familia y los Jóvenes, compromete al primero a sufragar la educación y a la segunda a cargar con la manutención, alojamiento y ocio, hace creer a algunos jóvenes que en las actuales circunstancias pueden retrasar la toma de la responsabilidad. “Desarrollan una actitud escepticismo porque no se les exige estar motivados, ni asumir responsabilidades y hay redes y sombrillas sociales”.

La autora es psicóloga clínica