La gran tragedia de Puerto Plata

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La provincia de Puerto Plata desde hace varias semanas está en estado grave de alerta –desde roja hasta verde– lo cual significa que, tanto su población como sus hogares y vías de comunicación, están en inminente y permanente estado de contingencia ante esta inmensa catástrofe que ha impactado, no solo a la Novia del Atlántico, sino también a las provincias circunvecinas de María Trinidad Sánchez, Espaillat y Montecristi.
Hace alrededor de veinte años, el doctor Marcio Mejía Ricart propuso una vía directa desde Santiago hasta Puerto Plata que disminuía unos treinta kilómetros con respecto a la actual carretera Navarrete-Altamira-Imbert-Puerto Plata. En ese entonces, para justificar esa autopista, invocaba la cercanía para llegar desde el Cibao Central al aeropuerto de la Unión, Gregorio Luperón. Debemos recordar, que todavía no se había construido el actual aeropuerto del Cibao en Santiago. Ese proyecto no prosperó y por lo tanto quedó en el tintero.
En la actualidad, un grupo de empresarios, hoteleros y desarrolladores han resucitado ese ambicioso pero necesario trazado, denominándolo “Autopista del Atlántico”, la cual partirá del kilómetro 18 de la Avenida de Circunvalación Norte e internándose en la Cordillera Septentrional hasta llegar a la Gran Parada, en donde se dividiría; una vertiente para Puerto Plata y la otra para el aeropuerto internacional, Sosua y Cabarete. Esta ruta apenas tendría 35 kilómetros y ahorraría entre 30 a 32 kilómetros con respecto a la carretera tradicional Navarrete-Puerto Plata. Según los estimados barajados, la distancia hasta Santiago se recorrería en 25 minutos y hasta Santo Domingo en aproximadamente dos horas.
Cuales son los inconvenientes que se pueden suscitar en la construcción de esta autopista. La Red Vial del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), está tratando de convencer al sector privado para que la construya, en el entendido que la misma será bajo el régimen de peaje. Sin embargo, se tiene un desastroso precedente en la mal llamada “Autopista Juan Pablo II”, que une Santo Domingo con Samaná. Además de un cobro abusivo por kilómetro, el antiguo Ministro Díaz Rúa se asoció con un consorcio colombiano para permitir el establecimiento de un denominado “peaje sombra”, por los vehículos dejados de circular, que le ha costado al Estado Dominicano millones de pesos; ya que este consorcio extranjero, prefiere cobrarle al Estado, que rebajar el peaje que incrementaría el rodaje por este adefesio de “autopista”, lo cual beneficia a los constructores en mantenimiento y servicios. ¿Se animará el Ministro del MOPC a la revisión de este contrato leonino que firmó de mala fe su antecesor, o evadirá el bulto?
Utilizando a Puerto Plata como referencia y el caos causado por los torrenciales aguaceros que han caído inmisericordemente sobre la ciudad y la provincia, con la secuela de estragos sobre viviendas, calles, vehículos e instalaciones turísticas, nos debe mover a reflexión. Seguir permitiendo la tala de árboles en las urbanizaciones que se han construido en la falda de la montaña Isabel de Torres, ha sido el motivo de los deslizamientos de tierra que amenazan con destruir viviendas, carreteras y por supuesto, seres humanos.
Un caso patético ha sido el cierre provisional del puente sobre el río Bajabonico en Imbert, lo cual ha motivado que se haya tenido que utilizar la vía alternativa para El Estrecho-Villa Altagracia-El Mamey-Cruce de Guayacanes para transitar hacia el Cibao. Seguramente los viajeros que transitan por esta ruta, no tienen conocimiento de que la misma, que atraviesa el Puerto de Los Hidalgos, fue la primera senda por la cual se transitó en carromatos en América, ya que nuestros pobladores originales, no conocían la rueda, ni tampoco los caballos; por lo tanto se puede afirmar, que es la primera carretera construida en el Continente Americano.
Esperamos que la lección dejada por estas funestas inundaciones que han causado cuantiosas pérdidas materiales, hagan reflexionar a nuestras autoridades sobre la peligrosidad que significa la deforestación masiva de las cuencas que se encuentran en las montañas. Afortunadamente, la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), ha establecido el Comité Forestal Provincial de Puerto Plata, con la finalidad de replantar los predios deforestados. Este tenía planificado en noviembre siembras masivas, las cuales han tenido que posponerse para el mes de enero del año venidero, por los incontenibles aguaceros caídos, los que han puesto en entredicho el refrán campesino que reza: “el agua paga sus daños”.