La gravedad de algunos hechos

La presencia viva y extendida de compradores de votos y de propaganda violatoria certificadas por la observación independiente del pasado proceso; el acarreo masivo de votantes solventado costosamente, con confusión de origen (Don Dinero controlando conciencias) fueron prácticas que se suman al balance final de las primarias que incluyó una abrumadora superioridad que desde antes de los sufragios se percibió en el uso de recursos oficiales para atraer gente a base de beneficios personales y una maquinaria propagandística que condujo a desigualdad total los ejercicios de proselitismo con un Estado metido hasta el tuétano en la lucha partidaria.
Además hubo un empleo de la electrónica que derivó en alegatos que motivan una revisión técnica a fondo que la propia Junta Central Electoral anuncia como “forense” lo que supone buscar huellas de vulneraciones de implicación penal; no una mera auditoría por la que se clamaba anticipadamente para impedir introducciones subrepticias que condicionaran equipos lo que finalmente no se hizo. La advertencia contra el uso abusivo de los recursos públicos se formuló con insistencia en horas puntuales desde diferentes tribunas y por editoriales. No se trata de un reclamo desfasado contra excesos gubernamentales, sino un grito contra la reincidencia de usar el Estado para vencer del que se quejaron anteriormente los propios bandos en lucha.

Los plásticos de un solo uso

Entre las cuentas pendientes en materia ambiental está eliminar el vertido de residuos plásticos a cunetas, cañadas y ríos con llegada al mar. La naturaleza, impactada por desechos no biodegradables. La búsqueda de solución obliga a cambiar métodos de fabricación y mercadeo; a recurrir rápidamente a formas de envasar productos sin perjuicios para el ambiente.

El empresariado debe colocarse a la vanguardia en la adopción de medidas saneadoras. El reciclaje con transformación y amplia reutilización de recipientes debe alcanzar máxima obligatoriedad a corto plazo poniendo oídos a la predicción de que en unos años habría en los océanos más basura que interfieran con la vida que especies acuáticas. Hay conciencia de ello y esfuerzos en marcha para lograrlo; la ruta está puesta y nadie debe quedar fuera.