La guerra de Irak  estimula otro 11S

Londres (EFE).- El conflicto de Irak, dentro de la “guerra antiterrorista” que pregona EEUU, aumenta el riesgo de ataques tan potentes como los del 11 de septiembre del 2001 (11-S) en el país norteamericano, según un estudio divulgado ayer en el Reino Unido.

La investigación, hecha por el grupo de análisis Oxford Research Group (ORG), concluye que Irak se ha convertido en un campo de entrenamiento para “yihadistas” (partidarios de la guerra santa) como resultado la invasión liderada por Estados Unidos.

“Tratar Irak como parte de la ‘guerra contra el terrorismo’ sólo engendra más terrorismo en la región y crea una zona de entrenamiento de combate para yihadistas”, afirma el informe.

Por eso, “la actual guerra contra el terrorismo y, en particular, la guerra de Irak, están incrementando más que disminuyendo la probabilidad de futuros ataques terroristas de la emvergadura del 11-S”, subraya el estudio.

Además, el apoyo al “Islám político” crece en todo el mundo y Estados Unidos es “visto cada vez más como la mayor amenaza para la paz mundial”, según el informe, titulado “Más allá del terrorismo: La verdad sobre las verdaderas amenazas de nuestro mundo”.

El informe pide, pues, una “rápida” retirada de las tropas de la coalición, de manera que sean reemplazadas por una fuerza de estabilización de la ONU, y aboga por “la apertura de un diálogo político con líderes terroristas allá donde sea posible”.

Los expertos de ORG -un grupo que investiga fenómenos como el desarme nuclear, la proliferación armamentística y la seguridad internacional- advierten también de que sería “desastrosa” una acción militar contra Irán para frenar su polémico programa nuclear.

   A ese respecto, el texto aconseja no permitir al régimen iraní el logro de su objetivo de producir energía nuclear para fines civiles.

   “Eso -afirma- implicaría el establecimiento de instalaciones que serían posibles objetivos terroristas y alentaría la proliferación de tecnología y materiales que podrían utilizarse para el desarrollo de armas nucleares”.

   Sobre la cuestión nuclear, ORG también critica al Reino Unido por haber aprobado la renovación de su fuerza de disuasión atómica, porque impulsará la “proliferación nuclear” en países que se sientan vulnerables.

   Pese a todo, los analistas de ORG consideran que el terrorismo internacional no constituye la mayor amenaza para el mundo, tal y como sostiene muchos gobernantes de Occidente.

   “Desde el 11-S, muchos líderes occidentales insisten en que el terrorismo internacional es la mayor amenaza para la seguridad del mundo, pero las pruebas no apoyan esa tesis”, indica el estudio, que cita otras amenazas como el cambio climático, la militarización de los países o la marginación de gran parte del mundo.

   Sea como fuere, el informe aboga por un nuevo sistema mundial de “seguridad sostenible” e insta a los gobiernos a hacer frente a las amenazas mediante la cooperación para combatir las raíces del problema y no a través del uso de la fuerza.

   Según el coordinador del estudio, Chris Abbot, el mundo afrontará una situación “muy inestable” en el futuro a menos que “se tomen ahora medidas urgentes”.