La Iglesia Católica no es Aduanas ni Migración, por eso acoge inmigrantes

15_09_2016 HOY_JUEVES_150916_ El País8 A

La labor pastoral y el acompañamiento a los inmigrantes en la defensa de sus derechos ha estado presente desde hace décadas en la Iglesia Católica dominicana, y así seguirá porque esa institución no es Aduanas ni Migración, y la caridad tampoco pide pasaportes.

Esa posición recoge las expresiones del nuevo arzobispo de la arquidiócesis de Santo Domingo, monseñor Francisco Ozoria Acosta; de Víctor Masalles, obispo auxiliar; del padre Abraham Apolinario, vicario general, y de monseñor Lorenzo Vargas, vicario pastoral.

Los sacerdotes respondieron de esa manera cuando se le preguntó a Ozoria Acosta su visión sobre las relaciones domínico-haitianas en el contexto de la masiva migración desde Haití y del estatus de esos ciudadanos.

En el Almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio Ozoria Acosta expresó que él se involucró con los migrantes haitianos cuando llegó al obispado de San Pedro de Macorís, cargo que ocupó hasta hace apenas una semana.

Además, por un tiempo fue presidente de la Pastoral Migratoria o de Movilidad Humana, por designación de la Conferencia del Episcopado Dominicano.

“Mi trabajo en esa pastoral consistió en ver los inmigrantes, trabajar con ellos, pero también con los dominicanos que se van del país”.

Ozoria insistió que la asistencia a los inmigrantes haitianos lleva mucho tiempo, y está basada en el mensaje de Jesucristo que dice, en el Evangelio de Mateo, que se debe cuidar a los forasteros.

“El trabajo pastoral también abarca la defensa de sus derechos porque son personas, y cuando se les violan sus derechos ahí tiene que estar la iglesia.

“Nosotros insistimos en que este trabajo no es nuevo y lo vamos a continuar. De hecho, el 26 de este mes los obispos dominicanos tendremos una reunión con la Conferencia del Episcopado Haitiano, en una asamblea que se realiza cada tres años y ahora nos toca ir allá”.

El padre Apolinario explicó que la labor pastoral con los inmigrantes haitianos data de la década de 1980, cuando se inició un trabajo con los que vivían en la comunidad El Batey, en Barahona.

“Paralelamente se abrió un programa de catequesis en creole, en una época realmente difícil por los maltratos que recibían de parte del Consejo Estatal del Azúcar (CEA), los Vicini y el Central Romana”, afirmó el sacerdote.

Posteriormente, explicó, la Conferencia del Episcopado Dominicano y la Conferencia del Episcopado Haitiano instalaron un servicio permanente de atención a los inmigrantes del vecino país, a través de una oficina que se abrió en el Arzobispado de Santo Domingo en 1983.

Sobre el mismo tema monseñor Lorenzo expresó que es importante tomar en cuenta que la iglesia no es Aduanas ni Migración, sino una madre que acoge en su casa a todos sus hijos.

Al destacar que muchos de los inmigrantes haitianos son católicos dijo que por eso tienen derecho a que la iglesia los ame.

“Y la iglesia actúa como una madre que, cuando tiene que defender a sus hijos lo hace”.

Monseñor Masalles, quien resaltó que la caridad no pide pasaportes, dijo que el trabajo pastoral con los inmigrantes haitianos consiste en educarlos en la fe, y por eso se ofician misas en creol.

“El trabajo con los inmigrantes tiene mucho tiempo, por eso sorprende la presión que se ejerce con ese tema”.

Jefatura en la Iglesia. El arzobispo de Santo Domingo no ostenta el rango de jefe de la Iglesia Católica, título que se le endilgaba en los medios de comunicación al cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, quien fue arzobispo de esa arquidiócesis durante 35 años.

La aclaración la hizo monseñor Ozoria, quien destacó que los obispos son hegemónicos en sus respectivas diócesis, y que despachan directamente con El Vaticano.

“Cuando me preguntaban si yo tenía que rendirle cuentas al cardenal yo respondía que no, que mi relación era directa con Roma, porque el papa es mi superior”.

Sin embargo, dijo que López Rodríguez no promovía esa percepción. “Conocemos bien al cardenal, él tiene su temperamento, sus expresiones, pero él es una persona tratable, su forma de ser con nosotros inspira que se le acerquen”.

En cuanto al rango de mayor general, que le corresponde por ser parte del Obispado Castrense, dijo que no le inquieta ni le interesa, pero está establecido. Ese tipo de rango fue establecido por los expresidentes Salvador Jorge Blanco e Hipólito Mejía, dijo monseñor Ozoria.