La importancia de la estabilidad y la confianza

RAMÓN NÚÑEZ RAMÍREZ
En un momento en el cual los altos costos del petróleo, la escalada en los precios mundiales de los alimentos y la posibilidad de que una recesión en los EU afecte el ingreso de dólares a la economía dominicana, la única vía para garantizar que el deterioro de la cuenta corriente de la balanza de pagos no afecte la estabilidad, el tipo de cambio y el nivel de ingreso real de las mayorías es que la cuenta de capital, especialmente la inversión extranjera directa, permita compensar el déficit y aportar los recursos para mantener un adecuado crecimiento del PIB.

El año pasado, especialmente por el aumento de la factura petrolera y otros factores como la valoración en las aduanas, la cuenta corriente de la Balanza de Pagos experimentó un déficit de US$2,230.8 millones, equivalente al 5.4% del PIB, sin embargo gracias a que la cuenta de capital y financiera fue superavitaria, destacándose la inversión extranjera directa que rompió un récord con US$1,698 millones, permitió que la balanza global cerrara con un superávit de US$657 millones, que se reflejó en un aumento de esa misma magnitud de las reservas internacionales netas del BC.

Ese comportamiento de la inversión obedece al clima de estabilidad y a la confianza de los agentes económicos en la actual administración y para garantizar que el choque externo no afecte la estabilidad y el crecimiento, es imprescindible una administración experta, comprometida con la estabilidad y rodeada de absoluta credibilidad. Es muy difícil contar con la confianza de los agentes económicos a un partido con un elevado récord histórico de inflación, devaluación, caída del producto e incumplimiento con la comunidad financiera internacional. En una situación como la presente resultaría harto difícil mantener la confianza de los agentes económicos cuando la gestión anterior del perredé elevó el índice de precios al consumidor en 130%, la inflación anualizada hasta 65.29%, y mientras recibieron una economía creciendo en promedio 8.2% la desplomaron en el 2003 a un crecimiento negativo de 0.3%. Cómo pueden los inversionistas y los organismos multilaterales mantener la confianza en un partido inepto en el manejo macro-económico, que afrontó torpe e ilegalmente los fraudes bancarios y fue incapaz de cumplir con las metas monetarias y fiscales del programa acordado con el FMI. Más difícil es preservar los niveles de confianza cuando los agentes saben que los asesores económicos del candidato son los mismos responsables del desastre pasado.