La industria del marketing, la publicidad  y los medios de comunicación

POR DONALD ROWLAND
¡Oh! sagrada publicidad, cuantos genios aparecen en tu nombre.
La Piratería en “Salmuera”

Un negocio cualquiera cuyas actividades generen un monto ascendente a la friolera de $4.6 billones de dólares al año puede considerarse como un buen negocio. Y si a ello se agrega que el costo para alcanzar esa cifra es prácticamente cero, estaremos frente a lo que se podría denominar el negocio del siglo.

Eso representa en la actualidad el ejercicio de la piratería en la industria de la música a escala mundial, en donde el 34% de todos los discos son vendidos de manera ilegal de acuerdo con las cifras aportadas por la IFPI, organismo que representa a esta industria en todo el mundo.

Como se trata de la música cuyo código de entendimiento es universal, no hay país en el mundo, por pequeño que sea, que no haya sido arropado por esta práctica malsana. En ocasiones el gran público no entiende o se confunde respecto al esfuerzo desplegado por los gobiernos en contra de esta práctica creyendo que se trata exclusivamente de la defensa de los intereses de las grandes firmas multinacionales del disco y la cinematografía.

Esta percepción del público no deja de tener cierta base si el análisis se lleva a cabo de manera superficial. Sin embargo, el daño tiene connotaciones de mayor envergadura cuando se profundiza en las consecuencias sociales, económicas y de valores que implica este robo de la propiedad intelectual para un amplio abanico de sectores involucrados en esta industria.

El ejercicio de esta ilegal actividad no solo aumenta el riesgo de llevar a cabo mayores inversiones en la industria a nivel mundial, sino que conspira contra el sustento de los artistas, creativos y creadores, el bienestar de cientos de miles de profesionales que laboran en el sector así como el valor de la innovación y el crecimiento económico constituidos en emblemas su accionar tradicional.

En el plano local, no son pocos los esfuerzos desplegados por los diversos estamentos del Estado dispuestos para estos fines, en procura de poner freno a esta práctica. La percepción generalizada, sin embargo, es la de que estas gestiones casi siempre se orientan a enfrentar a las “sardinitas” que venden este tipo de producto en la calle, obviando a los tiburones del negocio los cuales encuentran protección en inusitados ambientes de poder político y económico.

La perspectiva de la inminente firma del acuerdo DR-CAFTA abre una ventana de esperanza de que se proceda a un manejo más eficiente de este problema mediante la aplicación, en sentido general, de las normas de protección a los derechos de autor y de propiedad intelectual.

Para los entendidos en la materia la protección a la propiedad intelectual en el desarrollo de las economías modernas es una joya que debe ser protegida. En las economías de los Estados Unidos y Europa solamente, representa más del 5% de su Producto Interno Bruto, alcanzando la suma total de 1 trillón de dólares cuando es calculado de manera global.

El sector de los medios y del entretenimiento supera por mucho los índices de crecimiento en muchas otras industrias y la pérdida de ingresos en la industria significa pérdida de ingresos por impuestos en niveles de cientos de millones de dólares. Esta premisa si bien es aceptada por los gobiernos, desafortunadamente, no se ha traducido en políticas prácticas, funcionales y efectivas, en la mayoría de los países afectados.

La puesta en vigencia del DR-CAFTA en nuestro país, vendría a poner un poco de disciplina gubernamental en cuanto a las sanciones aplicables a los piratas que pasean impunemente el producto de sus violaciones por las calles de todo el territorio nacional.

d.rowland@verizon.net.do