La innovación: fuente de la revolución tecnológica

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Parte I
Los cambios en la tecnología han impactado, drásticamente, nuestras vidas de muchas maneras. Diez años atrás ni siquiera nos hubiéramos imaginado las oportunidades que nos abrirían las nuevas herramientas como el Internet de las Cosas, los algoritmos, las redes sociales, el Big Data y la Computación en la Nube. Los cambios estructurales resultantes de la competencia mundial en tecnología e información se han constituido en una revolución feroz de este mundo ahora híper-conectado. Estos cambios van desde el nivel de vida de las personas, el desbalance educación-demanda empresarial y los movimientos productivos, al remolino de acontecimientos económicos interdependientes que ocurren internacionalmente. Todo esto se resume en dos palabras: revolución tecnológica.

En este orden de ideas, se nos presentan, a la vez, extraordinarias oportunidades y considerables retos. Tenemos, por ejemplo, la optimización de la calidad de vida humana, la creación o modificación de nuevos productos, servicios y los procesos económicos existentes, la posibilidad de crear nuevas formas de aumentar la producción, el empleo, el crecimiento y desarrollo. Por otro lado, tenemos la posibilidad de crecimiento de la brecha de las desigualdades mundiales y el riesgo de que grandes inversiones pudieran volverse obsoletas en un muy corto plazo con las implicaciones que traería consigo este hecho.

Las expectativas de crecimiento de esta revolución son vastas. Veamos algunas estadísticas de The Economist:
Los beneficios de los anuncios por internet en Estados Unidos sobrepasarán la suma de los anuncios de los periódicos, revistas y pancartas.
En 2015 habrá más personas activas en Facebook que las que viven en China.

Dada la importancia de la tecnología, es preciso hablar sobre la base de la misma: la innovación. Consiste en un fenómeno social, económico y empresarial. Como ciudadanos, empresas y Estados tenemos la necesidad de comprender cómo está operando este fenómeno para que trabaje al servicio único de nosotros como sociedad y no al revés.
Innovación en la economía.

Joseph Schumpeter, economista austro-estadounidense, es considerado una de las figuras más relevantes de principios del siglo XX. Fue uno de los pioneros en utilizar la innovación como un elemento de la función de producción. Su planteamiento es el siguiente:

“En una situación de equilibrio las empresas remuneran todos los factores productivos y aparte obtienen un beneficio normal derivado de su actividad. Los empresarios rompen este equilibrio gracias a la innovación, que genera rentas extraordinarias hasta volver a una nueva situación de equilibrio, donde se vuelve al beneficio ordinario”.

Lo anterior expresa que el empresario es el impulsor del proceso de desarrollo tecnológico a través de la innovación. Anteriormente, la función de producción se basaba, básicamente, en combinaciones diferentes de capital, trabajo, recursos naturales y recursos disponibles. Schumpeter afirmó que el empresario se encarga de llevar la economía a una situación de progreso en la que disfrutará un monopolio temporal hasta que se imite lo que está haciendo y vuelva a su equilibrio original. El economista definió el proceso de desarrollo por medio de las siguientes fases: invención, innovación e imitación. Veamos cada una para que entendamos las diferencias.

Invención es el resultado de crear algo que jamás se había hecho, mientras que innovación es la aplicación de algo nuevo de una manera práctica y conveniente. Imitación o destrucción creativa ocurre cuando la novedad utilizada por todos se vuelve parte de un proceso productivo común.

De forma concreta, la innovación es necesaria para tres cosas principales:
1. Optimizar el nivel de vida de la sociedad.
2. Garantizar que las empresas e instituciones puedan mejorar su competitividad, su estabilidad o expansión.
3. Es la forma en que los países pueden hacer frente a las actuales revoluciones existentes, a las condiciones económicas precarias, a los continuos cambios disruptivos y a la incertidumbre que arropa al sistema económico internacional.
En una próxima entrega, nos enfocaremos en desarrollar cómo influye la innovación en estas tres áreas y cómo podría sacársele el mayor provecho posible. Veremos que la innovación es un elemento inmensamente prometedor.
Investigadora Asociada: Julissa Lluberes.